Confianza

El titular está claro: la estafa de Bernard Madoff, la mayor tropelía financiera de la historia, el timo de la estampita a escala mundial, estuvo a punto de ser descubierta varias veces durante los últimos diecisiete años. Parece que no hay evidencia de que Madoff influenciara a la Securities and Exchange Comission (el equivalente a la Comisión del Mercado de Valores), sino que simplemente no descubrieron ninguna irregularidad, o miraron para otro lado, o lo que fuera. Dado que el caso Madoff se ha convertido en el epítome de la crisis económica (tanto que a veces parece que fuera el causante de todo, una exageración como otra cualquiera), y que se habla de hasta seis denuncias desechadas, parece claro que la SEC se va a llevar todos los palos que haya que dar, y alguno de regalo. El propio Madoff, que desde que lo cogieron está la mar de parlanchín, ha contado que más de una vez pensó que le habían pillado, y que acabó sorprendido de cómo iban colando sus mentiras.

Ya lo decía Jesús Quesada: las mentiras hay que mantenerlas hasta el final.

El informe completo no verá la luz hasta dentro de un par de días, y aún no he visto ninguna reacción, pero me las puedo imaginar. Los demócratas verán una señal de que no hay suficiente regulación, y que por tanto hay que reformar el SEC para que controle mejor el sistema, y que la culpa de todo es de los republicanos. Éstos dirán que el caso demuestra que tanta regulación es inútil, dado que no funciona, y que por tanto es mucho mejor dejar al sistema a su aire, para que se regule solo, y de paso ahorrarle gastos al contribuyente, no como los demócratas, que tienen la culpa de todo.

Como el sistema económico, a estas alturas de la película, no lo entiende nadie (porque a ver qué explicación tiene una cosa que no vende nada y aún así da dinero), ambos se quedarán tan anchos. El problema no es que haya distintas perspectivas; eso es casi de esperar, dado lo complejo del asunto. El verdadero problema es que las declaraciones de los políticos se parecen cada vez más a eslóganes, y menos al resultado de un proceso de investigación, reflexión y debate.

Es la ventaja de sustituir ideas por ideologías, que uno tiene las respuestas siempre a punto, y se ahorra el discutir, el pensar, y casi, casi el tener que esperar a que pasen las cosas para formar una opinión al respecto. Mirada al frente, paso firme, y la culpa al de al lado. Parece que la confianza de la población en la clase política no hace más que disminuir. Yo la verdad es que no lo entiendo: cómo no confiar en algo más previsible que un reloj suizo.

Dicen que la confianza da asco. Y yo sin saber que era eso.

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One Response to “Confianza”

  1. Gerardo Says:

    Lo del reloj siuzo me lo apunto.

    Una cosita: cuál es la diferencia entre lo que hizo B. Madoff y el funcionamiento normal de un banco?

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