Pirámides

¿Cuál es la diferencia entre lo que hizo B. Madoff y el funcionamiento normal de un banco?

[Aviso: hice dos asignaturas de economía en la carrera, hace ya años, así que autoridad, la justa.]

Los bancos cogen el dinero de gente que tiene dinero, y se lo da a gente a la que le hace falta dinero (y está dispuesta a pagar intereses, entiéndase). Ese beneficio se reparte en intereses para los que pusieron el dinero original, y beneficios para el banco (u obra social para las cajas, que no tienen beneficios). Se pueden buscar mil pegas, pero al menos los bancos mueven el dinero con arte y salero, invierten con sabiduría y sensatez, y hacen que el dinero fluya y riegue la economía y tal y cual. O eso se supone, al menos.

El señor Madoff empezó con una empresa, fundada en 1960, que hacía algo parecido (gente pone dinero, el señor Madoff lo invierte, cuando llegan los benificios nos los repartimos como buenos hermanos), pero (según sus propias declaraciones) a partir de 1991 aquello empezó a funcionar como una estafa piramidal, también conocida como sistema Ponzi.

El nombre le viene de Charles Ponzi, inmigrante italiano en Estados Unidos, que no inventó la estafa, pero que fue uno de sus más notables ejemplos, en los años 20. El truco consiste en prometer unos intereses acojonantes (20%, 40%, cosas así) para atraer inversores. La gente viene y pone dinero, que (aquí está el problema) no se invierte. Cuando hay que repartir dividendos, se tira del dinero que han puesto recientemente otros inversores. Los que van llegando nuevos van pagando a los anteriores, y todo lo que sobra va para la hucha del estafador. Ya cada uno lo adorna con detalles para hacerlo creíble: Ponzi afirmaba que invertía el dinero en cupones postales. Hay dos problemas básicos: que la gente sospecha cuando los beneficios son tan altos, y que tiene que ir entrando más gente que la que sale para que la cosa resulte (de ahí lo de estafa piramidal), y cuando no ocurre la cosa se desploma, generalmente bastante rápido.

Madoff, que otra cosa no, pero listo es un rato, lo tenía muy bien montado, con tres diferencias básicas con respecto al esquema Ponzi habitual. Primero, llevaba décadas moviéndose en ese mundo, con un negocio en regla, con lo que no era un recién llegado prometiendo lo indecible. Segundo, los intereses que ofrecía eran muy altos, en torno al 10%, pero aún así creíbles. Y por último, lo vendió muy bien. En vez de intentar captar clientes en masa, creó una imagen de exclusividad. Lo suyo era un club selecto, sólo para inversores de postín, y rechazaba a muchos. Una especie de Olimpo de Wall Street. Hay quien ha contado que llegó a suplicarle, sin éxito, para ser incluido en el negocio (me imagino que aún estarán pegando saltos de alegría, visto lo visto). Si alguien quería sacar el dinero, recibía el cheque enseguida, sin preguntas, sin intentar convencerle de lo contrario. Todo esto le ayudó crear una imagen de seguridad, a tener contactos en todas las altas esferas, y a lograr que el chiringuito funcionara durante más de quince años.

Cuando la bolsa empieza a despeñarse, en Diciembre de 2008, los inversores intentaron sacar el dinero. Madoff intentó recaudar más (logró juntar casi 300 millones de dólares, que tiene mérito), pero no fue suficiente, y la estafa quedó al descubierto. No quedaba ni un duro. Dado que lo no hay nada más global hoy día que la economía, y que había más de 60 mil millones de dólares invertidos, al final han acabado estafados el ciento y la madre.

Barrio Sésamo demuestra que se puede explicar mucho más resumido:

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