Por qué invertir en investigación (I) – La moto

Comenta cascarujadenuez: Un ejemplo al menos de lo que una patente en un descubrimiento puede suponer económicamente para un país, para que la gente se dé cuenta de que invertir en ciencia es productivo.

Pues vamos a intentarlo. Por partes, eso sí.

Estoy convencido de que invertir en investigación es productivo desde un punto de vista práctico. Ahora bien, no creo que un científico tenga que, necesariamente, buscarle una utilidad práctica a su trabajo concreto (no a la investigación, sino a su investigación), ni convertirlo en algo económicamente rentable. Por supuesto que ayuda el ser capaz de hacerlo, por motivos diversos (más fácil venderlo al gran público, más fácil atraer fondos privados, más atractivo para motivar a los jóvenes), pero creo que no es su responsabilidad. Un investigador tiene que tener ideas lo bastante interesantes como para que alguien (el gobierno, una empresa, un instituto, un particular) le financie, y entonces llevarlas a cabo, producir resultados y compartirlos con la comunidad. Ese es el trabajo fundamental de un científico.

Si la idea tiene una utilidad práctica, entonces será fácil buscar financiación. Puede ser porque dé dinero (y nadie critica el poner dinero si luego se va a sacar más dinero), o porque produzca beneficios sociales (mejora de la salud, del medio ambiente, de cualquier forma de bienestar público) tan grandes que, aunque se pierda dinero, cualquier gobierno o fundación (las empresas no suelen apuntarse a este carro) será capaz de justificar el gasto. En el otro extremo está la ciencia que, así a corto plazo (y muchas veces incluso a largo plazo) no tienen ninguna utilidad práctica más allá de la de resolver el problema en cuestión (ondas gravitacionales, el estado del universo en los primeros segundos después del Big Bang, física cuántica). Es la ciencia por la ciencia, con el único objetivo de obtener conocimiento, y un científico que trabaje en estos campos suele hacerlo simplemente porque le gusta el problema, porque le mueve la pasión por la ciencia. Aquí puede ser más difícil justificar el gasto, aunque yo personalmente crea que hay mil razones, pero ya hablaremos de eso. Luego hay por supuesto muchos casos intermedios, pero estos suelen ir a parar al saco que caiga más cerca.

En todos los casos, ante la pregunta de “¿por qué investigas en esto y lo otro?”, creo que un científico debería ser capaz de responder “porque me gusta”, y que ahí se quede la cosa. Nadie le pregunta a un panadero por qué hace pan, a un ingeniero por qué trabaja en una empresa, a un futbolista por qué juega al fútbol: porque le gusta, porque le da de comer, por lo que sea. Uno elige hacer lo que hacer por motivos diversos, y cada cual el suyo. Eso no quiere decir que a todos los investigadores haya que darles dinero, igual que no se compra todo el pan que se produce. Pero si tu investigación es interesante, o si tu pan está rico, se te da dinero, y debería hacer falta justificar el elegir una carrera o la otra.

Aclaro: mucho mejor si se puede dar una razón superior, pero no creo que haga falta. Y mucho menos una razón puramente práctica, que a la hora de la verdad consiste en decir cuándo se va a empezar a recuperar el dinero. Un físico teórico debería poder decir que hace lo que hace porque le gusta, porque cree que la ciencia tiene que avanzar, y que de sacar beneficios tiene que preocuparse otro. En particular, el que está pagando la investigación.

El que sí que tiene que dar una justificación, por tanto, es el agente financiador. En el caso de una empresa, ante sus accionistas. En el caso de una fundación, ante el órgano que gestione el presupuesto. En el caso de un gobierno, ante la sociedad, que es la que está pagando. Pero es el gobierno el que tiene que defender su inversión. Nadie espera que los médicos hagan propaganda de la salud pública, ni que las empresas que edifican carreteras vayan explicando por qué son buenas. Está claro, todo el mundo lo sabe, y si no estuviera claro, el gobierno haría campaña. Pues aquí lo mismo.

Como he dicho al principio, creo que es productivo invertir en ciencia, tanto en la más aplicada como en la más teórica, y que hay mil posibles argumentos para vender la moto. Pero lo primero es dejar claro quién es el dueño.

Otra cosa es que, en este mundo nuestro (y más en este país nuestro), al final sean los investigadores los que tengan que venderla.

Tags: , ,

One Response to “Por qué invertir en investigación (I) – La moto”

  1. La ciencia española no necesita tijeras: está la cosa muy mala… « como el agua en el agua Says:

    […] Aldea Irreductible pide razones para no recortar el presupuesto de la I+D. Con idea de no repetirme mucho, voy a repetir sólo la que más me […]

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: