Archive for April, 2010

James Cameron en Caltech

April 30, 2010

No sé a cuento muy bien de qué el martes tuvimos a James Cameron participando en una charla en el campus (y el martes que viene otra). En este caso se trataba de una mesa redonda, con cuatro científicos (tres profesores, uno de ellos miembro de JPL, y un astrofísico del centro Spitzer), para comentar la ciencia detrás de Avatar, todo bajo el título ¿Es Pandora posible?.

Hay que ser sincero: ante semejante presentación, uno se espera lo peor. La rigurosidad de Iker Jiménez, por lo menos.

Tengo que reconocer que la cosa estuvo mucho mejor de lo que me temía. En primer lugar, Cameron no es un científico, pero tampoco es tonto. Se ha pasado años rodando documentales sobre el fondo del mar, y coincidió que uno de los profesores es un apasionado del tema, y ahí estuvieron charlando un rato, muy sesudamente. En segundo lugar, se ve que le han dado muchas vueltas a Avatar, con mucha gente entendida de ciencia aconsejando (lo cual no quiere decir que haya ciencia detrás, pero al menos han puesto interés y cuidado).  Y por último, y con diferencia lo más importante, no intentó vendernos la moto, sino que reconoció repetidas veces que el proceso seguido durante la película fue ingeniería inversa: partiendo de una imagen o idea interesante, había que buscar una base más o menos científica para la misma, lo que según parece para él es importante, pero siempre teniendo en mente que lo importante es que la película salga bien, sea realista o no.

Así, Pandora es una luna para que quedara claro desde el principio que era distinta de la Tierra (porque vistos desde el espacio son dos planetas relativamente parecidos, con su verde y sus nubes y sus océanos). Una vez planeada la imagen de una nave llegando a la luna de un gigante gaseoso, se empiezan a generar ideas para aportarle solidez.

Sobre la naturaleza del unobtainium, Cameron dijo que ellos siempre han pensado en él como un superconductor a temperatura ambiente, lo que explicaría por qué es tan valioso, y por qué hay tanto magnetismo en el planeta. De nuevo, esto es sólo un McGuffin para que un grupo de gente, que necesita una cosa, vaya a donde vive otro grupo de gente, que tiene mucho de esa cosa, a partirles la cara, que es lo que la humanidad lleva haciendo los últimos… desde siempre, vaya.

El magnetismo extremo en Pandora justifica que tenga que usarse maquinaria bastante obsoleta, y que él se la imagina como reliquia de una guerra pasada, en la que se prescindió de la electrónica como defensa ante armas basadas en impulsos electromagnéticos y cosas así, y que ahora es útil de nuevo para explorar Pandora. Todo esto parte, simplemente, de la imagen de gente saltando desde un helicóptero, en mitad de la jungla, que intenta evocar la Guerra de Vietnam.

La capacidad como superconductor del  unobtainium también serviría para explicar las rocas flotantes: levitación magnética, que normalmente sólo ocurre a temperaturas bajísimas, como en la foto, pero claro, si el mineral es superconductor a temperatura ambiente… Dijo que luego hicieron números y que el campo magnético necesario para levantar semejantes rocas sería capaz de sacarle a uno el hierro de la sangre, pero que tampoco se iban a poner mijitas.

También se habló de biología: necesidad de ventilación especial dado el alto metabolismo, comunicación entre animales, que el azul de los na’vi es un pigmento tipo melanina y no sangre azul, cosas así. En el caso de por qué los na’vi tienen cuatro extremidades mientras el resto de bichos tiene seis, la razón es puramente técnica: los otros brazos tendrían que haber sido animados, y se decidió que era mejor limitarse a las capturas. En un intento de medio justificar el asunto, se incluyó un mono que tiene un brazo acabado en dos antebrazos, una especie de híbrido entre los animales con seis patas y los que tienen cuatro. Poco convincente, pero se aprecia el esfuerzo.

Mientras tanto los profesores aportaban su punto de vista. Es de agradecer que todos vinieran con una actitud bastante lúdica, y que entraran al trapo con facilidad, tanto para aceptar las ideas de Cameron como para sugerir nuevas, basadas en la investigación de cada uno: bacterias como explicación de la luminosidad en los animales, la necesidad de volcanes según las características de Pandora, la idea de que las plantas puedan sentir gracias a haber asimilado el unobtanium… Cada vez que aparecía una idea nueva e interesante, Cameron respondía para la secuela, para la secuela.

Y así pasó una hora y media, entre frikadas varias, chistes a costa de los creacionistas y alabanzas a la ciencia y la curiosidad del hombre. Todos los implicados resultaron ser grandes oradores, Cameron estuvo encantador, y la charla fue muy fluida.

Pandora sigue sin ser posible, pero el tema dio mucho más juego del esperado.

El secreto de sus ojos

April 29, 2010

Por fin pude ver la flamante ganadora del Oscar a mejor película extranjera, premio que la ha hecho resucitar en los cines de por aquí. A estas alturas ya la habrá visto todo Dios, pero no está de más repetirlo: qué actuaciones, qué diálogos, qué poderío…

Sobrenatural lo de Guillermo Francella.

Me parece que Campanella le pierde un poco el pulso a la película una vez sale de la cárcel el personaje de Javier Godino, y la última parte se hace más larga de la cuenta. También, el final se ve venir (ese hombre no se ha comprado una finca para criar ovejas…), así que no entiendo la escena con Darín conduciendo de vuelta y los mil flashbacks explicándolo todo por lo menudito. Me resultó obvia, un pegote innecesario en medio de tanta elegancia, aunque uno lo perdona sin problemas ante esa petición demoledora que tiene lugar cinco minutos después.

Como parida anecdótica, cuando entro en el cine me encuentro de frente con una nube de gente, de género fundamentalmente femenino, haciendo fotos y en un estado general de exaltación. El motivo: Benjamin Bratt ha ido a participar en una ronda de preguntas después de uno de los pases de su nueva película, The Mission. La cosa desde lejos tenía más o menos esta pinta:

No sé cómo será en su vida privada, pero al hombre se le veía encantador con todo el mundo, haciéndose las fotos que hiciera falta y sonriendo a diestro y siniestro.

Earth – Wolves in the throne room – Lori Goldston

April 22, 2010

De concierto anoche. La entrada diez dólares, más dos de las misteriosas fees. Considerando que comprando con Ticket Master no suelen caer menos de ocho (y a veces hasta veinte), estábamos de lo más contentos.

De primeras, Lori Goldston, figura del underground, amiga de Kurt Cobain, etc. Para hacerse una idea: coger un chelo. Meterle distorsión. Meterle más distorsión. Cuando empiece a dar reparo, doblar la distorsión. Y después tocar el susodicho chelo, improvisando, sin melodías claras, durante veinte minutos. Al principio asombra. Luego te preguntas si es una genialidad o si te están tomando el pelo. Al final acabas cogiéndole el punto, pero si llega a tocar mucho más acabas tirándote por un puente.

La mujer lleva toda la vida tocando en diversos estilos, así que es difícil encontrar un ejemplo de lo que fue su actuación. Esto es quizás lo más parecido (pero tripliquen mentalmente la distorsión):

Luego Wolves in the throne room, quienes al parecer viven en una comuna autosostenible en Oregón, y a los que no les gusta salir de gira por el gasto de combustible que supone. Quizás para compensar redujeron las luces al mínimo: un par de focos azules y velas, que se reflejaban en uno de los platos de la batería, convertido en un disco dorado con una sola cara, que brillaba de forma distinta cada vez que lo tocaban. Muy bonito, la verdad, y muy buen concierto.

Por último Earth, a los que se unió Lori Goldston (esta vez sin tanta distorsión). Los que fueron padres de esa cosa que llaman drone (ritmo cero, velocidad cero, melodía menos uno, distorsión la que haga falta) han cambiado un poco de estilo en sus últimos discos, que son todavía muy lentos, paladeando cada nota, pero con más instrumentos y melodías muy simples y muy bonitas, que a veces suenan con una limpieza delicadísima, y otras en mitad de una nube de distorsión. En particular el último, The bee made honey in the lion’s skull, es un monumento:

En directo, las canciones se ralentizan aún más (cinco en hora y cuarto). Un lento goteo de notas, cada una seguida de una eternidad de feedback, la batería apareciendo aquí y allá para apenas acentuar. Una maravilla.

Kick-Ass

April 20, 2010

Una salvajada, ¿no? Pues así es toda la película, dirigida por Matthew Vaughn (Stardust; vaya cambio…). Un adolescente friki e inadaptado (Aaron Johnson, el hijo muerto en The Greatest) que se mete a superhéroe y que suele acabar molido a palos, un padre (Nicholas Cage, por fin en una película de superhéroes que no da vergüenza ajena; le ha costado al hombre) entrenando a su hija (Chloë Grace Moretz, la niña de (500) Days of Summer) para luchar contra el crimen a lo vigilante y el legendario McLovin como hijo de un mafioso. Todos en leotardos, todos haciendo animaladas.

No he leído el tebeo en el que se basa la película, pero sí otras cosas de su guionista, Mark Millar (el dibujante es John Romita Jr.). Es capaz de glorias como Ultimates, de glorias salvajes como The Authority, y de salvajadas a secas, como la mayoría. Otra cosa no, pero se puede contar con él para hacer un tebeo divertido y con buenos diálogos.

Ya le adaptaron Wanted, aunque con poca fortuna: una deliciosa gamberrada con diálogos para el recuerdo (“You were the scariest man alive”, o algo así; los pelos como escarpias, y que le dejen a Millar escribir Batman ya) se quedó en una cosa descafeinada, que apenas sirvió para que la Jolie luciera palmito y Morgan Freeman pagara la hipoteca. Según la Wikipedia la adaptación de Kick-Ass parece mucho más fiel (final edulcorado, pero qué le vamos a hacer), con muchos tacos y sangre y acción pasada de rosca.

Yo me lo pasé bastante bien, aunque a veces le falla un poco el ritmo. Quizás por seguir fielmente un tebeo publicado en varios números con grapa, y no un tomo gordo, lo que te jode un poco la estructura de los tres actos.

Leyendo reacciones de otra gente, descubro que se están destacando dos cosas.

Lo primero, que la película  es, igual que el tebeo original, claramente un producto de su tiempo: habla de las otras películas de superhéroes, hace coñas autorreferenciales, salen Myspace y Youtube, y otros cosas así como muy modernas. Cuando pasa esto, siempre saltan críticos predestinando que la película envejecerá mal, y que será flor de un día. Cultura pop, en vez de arte inmortal.

Esto nunca ha sido problema con los tebeos, condenados a ser cultura de consumo rápido y por tanto sin nada que perder. El que Spiderman se encuentre con Obama no es muy distinto de cuando el Capitán América se pegaba con Hitler, o cuando Stan Lee hacía que sus personajes interaccionaran con los beatniks del Village. Dado que era un producto para el pueblo llano, había que hacer que el pueblo llano se identificara. Tampoco ha habido nunca miedo a hacer coñas referenciales, a las bromas privadas, a las adaptaciones encubiertas.

Tampoco pasa con los libros, que todo el mundo sabe que son muy serios y muy artísticos. Ahí está el Quijote, haciendo burla de los libros de caballerías, que no es que se vendan mucho hoy día, o Borges, que se le iba la vida en escribir sobre libros ajenos, y a nadie se le ocurre toserles.

Y sin embargo el cine vive en una extraña tierra de nadie, donde hay gente a la que no le parece que una película pueda ser arte elevado si se nota que está hecha en un año y un contexto determinado.

La otra cosa de la que se está hablando es de Hit-Girl, el personaje de Chloë Moretz. Y curiosamente el principal problema no es que esta adorable niñita de once años se pase media película matando gente con una saña que ni Rambo, sino que lo hace soltando tacos como una camionera, incluyendo el topoderoso cunt, palabra que se usa con mucha alegría en la pérfida Albión, pero que es anatema en los USA (reconozco que es un taco que me hace mucha gracia, quizás por tenerlo tan prohibido aquí).

Este artículo de Julia Rhodes repasa la polémica, y plantea una pregunta esencial: ¿se hubiera levantado la misma polvareda si la rista de blasfemias viniera no de una adorable niñita de once años, si no de un menos adorable niño de once años?

Cine (batiburrillo)

April 18, 2010

Trabajo acumulado, así que resumo:

A prophet (Un prophete). Un pobre chaval árabe, delincuente común de poca monta, va a la cárcel y acaba apadrinado/secuestrado (más bien lo segundo) por la mafia corsa. Como primer trabajito, matar a otro recluso, y de ahí para arriba. El muchacho, más listo que el hombre, se las ingenia para ir medrando. Todo lo que he leído de la película me hacía pensar en un drama carcelario de los de cortarse las venas a cachitos (tipo El expreso de media noche), pero luego la cosa tiene su poquito de acción, su poquito de humor, e incluso su toquecito cool (un poco a lo George Clooney en la saga Ocean). A mí me pareció cojonuda.

The Ghost Writer. Polanski sigue en forma, y la película es un thriller bien montado, muy solvente, pero sin mucho más que destacar. Me dejó un poco frío.

Chloe. La úlima de Atom Egoyan, que esta vez sólo dirige, y se nota (todo muy bonito y con muy buena fotografía, pero la historia un poco cortita). Pero está bien dirigida, los actores están todos estupendos, sale Liam Neeson y hay una escénica lésbica entre Julianne Moore y Amanda Seyfried, así que tampoco vamos a quejarnos muchos.

The Runaways. Dakota Fanning se ha hecho mujer y Kristen Stewart se ha hecho ubicua, que últimamente está en todas partes. La historia de las Runaways, y de cómo triunfaron con mucho esfuerzo pese al machismo de la industria y las dificultades personales. El problema es que en la película ni se ve machismo, ni muchas dificultades, ni na de na. Lo mismo que te cuenta cualquier colega con una banda, vamos. Entre eso, que el guion tiene muy poca chicha, y que un cuarto de la película son numeritos musicales y escenas que intentan representar el estar drogado, la cosa se queda bastante flojita. Si algo destaca es el fascinante personaje del manager, Kim Fowley, interpretado por Michael Shannon. De ese sí que queremos una película.

Greenberg. La última de Noah Baumbach, director y guionista de la muy cojonuda The Squid and the Whale. En esta tenemos a Ben Stiller haciendo de Roger Greenberg, un cuarentañero con problemas psicológicos, básicamente insoportable y totalmente incapaz de relacionarse con seres humanos, que está pasando una temporada en casa de su hermano. Allí se lía con la asistena de este, Greta Gerwig. Todo los personajes merecen que los abofeteen con saña, salvo quizás el amiguísimo interpretado por Rhys Ifans (que por fin no es el colgado oficial de la película, sino el personaje más cuerdo), pero con eso y todo la película está bastante bien.

The Greatest. Posiblemente el peor título de los últimos tiempos. El hijo mayor del matrimonio formado por Pierce Brosnan y Susan Sarandon acaba de morir, y en su puerta aparece una muchacha (Carey Mulligan, la muy encantadora chica de An Education), preñada del susodicho y sin otro sitio donde ir. Todo muy dramático. Los actores fantásticos todos, incluidos los más jóvenes, y yo si sale la Sarandon ya estoy vendido. Inciso: se puede esconder un frigorífico en los hoyuelos de Carey Mulligan.

Fin del mundo (II)

April 14, 2010

Sobre la supuesta inminenicia del Armagedón: ayer mismo Abscence se hacía eco de unas declaraciones de la secta Hutaree acerca de la posibilidad de que Javier Solana sea el anticristo.

Ya ven, a la vuelta de la esquina.

Ahora, que si resulta que es verdad, que papelón ser de un país que tuvo al anticristo como ministro. A ver cómo explicas eso en el Juicio Final.

¿Preparado para el fin del mundo?

April 13, 2010

Porque no es plan subir al cielo y dejarlo todo empantanado detrás. Gracias a internet, los evangelistas modernos pueden tenerlo todo la mar de organizado.

Siendo España un país en el que cristianismo y catolicismo se usan casi como sinónimos, la situación en Estados Unidos llama la atención, con tanta variedad, denominación, secta y otras divisiones. Entre los más graciosos (o espeluznantes, según se mire) están esa cosa que ha venido a llamarse cristianos evangélicos, de los que hay muchos en Estados Unidos, y que empiezan a extenderse por otras partes (como Latinoamérica, o incluso hoy día España). No son un grupo homogéneo, sino el saco en el que se meten a todos los cristianos de línea dura, tipo Bush. La derecha a la derecha de la derecha, vaya.

Son esta gente que sigue a los tele predicadores más truculentos e intransigentes. Que no cree en la evolución. Que dice que el Carbono 14 no funciona porque el diluvio alteró las mediciones, o porque las alteró el Diablo, o porque Dios hace que falle para poner a prueba nuestra fe, las posibilidades son varias. Que el universo tiene seis mil años (de hecho hay quién puede precisar la edad con precisión de horas). Que los fósiles de los dinosaurios son de dragones, como el que mató San Jorge.

La Biblia al pie de la letra, vaya.

Menos la parte que habla de lapidar a la gente que se viste con ropa hecha con dos tipo de fibras, que si no sólo se pueden comprar ropas de hippies y de comercio justo; o la tontería aquella del cerdo, que el bacon está muy rico; o aquello de…

Es decir: la parte mitológica de la Biblia al pie de la letra, junto con las reglas morales que vengan bien (terrible pecado la homosexualidad, que lo dice la Biblia). Sutil diferencia.

Esto incluye tomarse al pie de la letra el Apocalipsis, que basta con echarle un ojo para darse cuenta de que claro claro, lo que se dice claro, no es. Eso no les impide haber elaborado una narrativa bastante concreta al respecto. El fin del mundo está, para ellos, a la vuelta de la esquina. No se sabe si el mes que viene, o dentro de un par de años, pero que nos puede pillar sin ningún problema (el cuento se lleva usando desde hace décadas, pero si funciona, para qué cambiarlo). Suele involucrar a Israel, una guerra con los países árabes, la segunda venida, el gobierno estadounidense siendo engañado por el anticristo… Todo muy épico, como de tebeo de Jim Starlin. La cosa es complicada, y las diferentes versiones se contradicen unas a otras, e incluso a sí mismas.

Da igual, porque el fin del mundo da mucho miedo, que es lo que importa.

El fin del mundo como tal empieza, una vez acabados los previos mencionados antes, con una cosa que en inglés se llama rapture, y que la Wikipedia traduce, no sé con cuánta precisión, por arrebatamiento. De nuevo hay versiones para todos los gustos, pero el esquema esencial consiste en que los buenos cristianos suben en cuerpo al cielo, mientras el resto nos quedamos en la tierra viviendo durante unos pocos años más, lo que sirve como una segunda oportunidad, a ver si para cuando llegue el Juicio Final hemos hecho méritos. Es como entrar en una discoteca como un VIP, o haciendo una cola más larga y jugándotela a que al portero le gustan tus pintas.

Evidentemente, todos los evangélicos están convencidos de que ellos van a subir. El problema surge con lo que dejan atrás. Por ejemplo, ¿cómo explicarle a mis amigos y familiares que no han sido buenos lo que tienen que hacer para subir al cielo, ahora que han visto la luz?

Pues para eso hay varias páginas web disponibles, que enviarán emailes una vez se produzca el evento. Por ejemplo, You’ve Been Left Behind, que los manda si tres de los cuarto encargados no se conectan a internet en tres días (ya hemos dicho que ellos están convencidos de subir; es de suponer también que salen poco de casa, o que tienen un iPhone). Rapture Letters es gratuito, pero no deja cambiar el mensaje que se envía, sino que usa un email estándar. En el caso de Post-Rapture Post, el creador es un ateo confeso, que dice que aunque él no crea, cree que puede ayudar a gente que sí (también habla de que necesita dinero, que siempre es importante).

Pero siendo realistas, si un par de millones de cristianos ascienden en cuerpo y alma, con su luz celestial y sus trompetas y demás parafernalia, así en directo, no haría mucha falta convencernos de salir corriendo a buscar una Biblia y aprendérnosla de memoria. O consultar alguna de las múltiples guías de supervivencia para después del arrebatamiento que circulan por internet. Sin embargo, hay otro problema con, a priori, más difícil solución. ¿Qué pasa con las mascotas?

Está claramente establecido (¿cómo? ¿por quién? aún no me ha quedado claro, pero parece que hay unanimidad) que las mascotas no suben al cielo. Hay muchos cristianos preocupados, que no quieren que sus animales se mueran de hambre mientras ellos disfrutan de la gloria del Padre. Post Rapture Pets da indicaciones sobre cómo estar preparado. Otras páginas van más lejos: por una pequeña cuota económica, un grupo de ateos amantes de los animales se compromete a ir a buscarlos a tu casa cuando tenga lugar el arrebatamiento, adoptarlos y cuidarlos. Eternal Earth-Bound Pets, Post-Rapture Pet Care (ésta es inglesa, que los estadounidenses no están solos en esto) y After The Rapture Pet Care son algunos ejemplos. La última proporciona, incluso, un vídeo promocional de lo más… dramático, podríamos decir:

Estos son, que yo sepa, los dos principales servicios relacionados con el fin de los días que se pueden encontrar en internet hoy día, pero el mundo está lleno de emprendedores (y de gente dispuesta a pagar por cosas muy inverosímiles), así que no se puede descartar que el tema crezca. Si alguien quiere sacarse unos eurillos…

Logorama

April 10, 2010

Logorama, el muy cojonudo y recientemente oscarizado corto animado, está por fin en internet.

Me encanta el diálogo sobre los guepardos en el zoo, que puede que sea una imitación de Tarantino, pero es una imitación perfecta.

La Wikipedia tiene una lista de los logos usados. Loada sea la Wikipedia.

Planetary

April 9, 2010

Tras diez años, Planetary ha llegado a su fin. Han sido 27 números, lo que de media se pone en unos cuatro meses y medio entre cada número, en una serie que iba para bimestral. Se lo han tomado con calma, vaya.

Hace poco se ha publicado el cuarto tomo recopilatorio, y por fin he podido releer la serie completa del tirón. Esto ayuda a ver las pegas más claramente: el final un poco anticlimático, un par de deus ex machina aquí y allá, el exceso de jerga pseudocientífica sin que nadie parezca saber qué significa exactamente (lo siento señor Ellis, pero el no saber lo que es una transformada de Fourier le hace perder mucha credibilidad)… Y sin embargo nada de eso evita que el resultado sea un tebeo como la copa de un pino.

Warren Ellis es (y sobre todo era, al principio de la serie), para mí gusto, uno de los guionistas más sobrevalorados que hay. Encumbrado no sé muy bien cómo al nivel de las otras glorias inglesas (Moore, Gaiman, Morrison, la cantinela habitual), tiende a repetirse, a ser vago, a intentar epatar, a la boutade propia de un quinceañero. Dicho de otra forma: se hace el listo y el rebelde, y me toca los huevos. Y sin embargo en Planetary parece otro. Muy bien tiene que dársele lo que le queda de carrera para que no sea, de lejos, su mejor obra.

La supuesta trama principal del tebeo no es más que un gigantesco McGuffin para que paseen por el tebeo un desfile de referencias de todo tipo (novela pulp, tebeos, cine de derribo, ciencia ficción, aventuras clásicas), todas ellas coexistiendo en el mismo universo, un batiburrillo alocado que sin embargo funciona como un reloj, y que demuestra un increíble amor hacia todo lo que trata. Mientras que en otros sitios Ellis juega a hacerse el cínico, aquí se dedica a recordarnos casi con dulzura lo cojonudo que es ser un friki irredento.

El número cero, una introducción, reinventa a Hulk. En el primer número de verdad tenemos a un supergrupo formado por los sosias de personajes pulp clásicos (Tarzán, Doc Savage, Fu Manchú, The Shadow…) pegándose de hostias con una versión siniestra de la Liga de la Justicia. En el segundo número se tocan las películas de monstruos japonesas, a la Godzilla. El tercer número es una película de tiros a lo hongkonés, con fantasmas y un ordenador formado por almas. El cuarto logra combinar al Capitán Marvel, una nave espacial que funciona a base de superhéroes y la extinción de los dinosaurios. Y así con todo. La lista es interminable: el origen de Superman, las películas de monstruos de los 50, los Cuatro Fantásticos, James Bond, el martillo de Thor, Sherlock Holmes, los tebeos de DC y Vertigo en los 80, Drácula, Galactus y su nave, el Llanero Solitario… Todo vale, todo es materia prima para la trituradora de Ellis.

Y luego el mamón lo aliña con buen puñado de frases para el recuerdo: He died making ensuring that the sun would still come up. Like Harks do. Los pelos como escarpias.

John Cassaday es siempre solvente y en Planetary tiende a lo cojonudo, así que sin pegas en lo que respecta al arte. Si algo destaca son las portadas: no hay logo oficial, no hay estilo, el único patrón es que no hay patrón. Cada portada se diseña para que case con el contenido de ese número, ya consista en imitar a Dave McKean o a Steranko.

Se le ocurren a uno tebeos mejor escritos, mejor dibujados, de tema más profundo, digamos que mejores. Igual de divertidos y disfrutables es complicado.

No sé cómo está quedando / ha quedado la edición española (ante la duda, la experiencia aconseja temer siempre lo peor), pero tal y como está el dolar, ya están tardando.

La venganza del Hindenburg

April 8, 2010

Hace un par de semanas, con el final del segundo trimestre, tuvo lugar una de las pequeñas tradiciones de Caltech. Una de las asignaturas del grado (bachelor, que le llaman), llamada “Laboratorio de de diseño de ingeniería” (más conocida por su código, ME 72), tiene como parte fundamental el construir un artefacto mecánico, actuado con radiocontrol, y diseñado para llevar a cabo una tarea. La gracia está en que los diversos diseños participan en una competición, con gran éxito de crítica y público.

Hay reglas que se mantienen cada año, más que nada porque todo sigue siendo una asignatura. Los diseños están limitados en el número de piezas (motores, elementos de radiocontrol, cantidad de material) con lo cual hay que estrujarse la cabeza para lograr un robot versátil y resistente. Todas las piezas han sido fabricadas por los alumnos, lo que lleva su tiempo (doy fe: he estado usando bastante  el taller del departamento de ingeniería mecánica últimamente, y los alumnos estaban ahí TODO el día, TODOS los días, hasta el punto de que era difícil encontrar un torno libre).

Hace dos años la competición era una lucha estilo sumo. El año pasado los robots tenían que recoger bolas que flotaban en un estanque, salir, y llevarlas a un punto en conreto. Este año recibía el nombre Revenge of the Hindenburg, y obviamente involucraba construir un zepelín.

La competición tenía lugar tanto en tierra como en aire, en rondas eliminatorias, uno contra uno. La parte aérea consistía en hacer pasar al zepelín por un de los aros colocados a tal efecto, lo que valía una serie de puntos (nota: no tuve cojones de enterarme de cuánto valía cada cosa), y luego aterrizar en una zona designada, que también valía puntos. Existía la posibilidad de que cuando un grupo acababa antes que el otro usara a su dirigible para impedirle el paso al contrario (lo que estaba permitido; estas cosas son además, para que nos vamos a engañar, la parte más divertida de la competición).

La tarea resultó relativamente fácil, y todos los diseños eran muy parecidos. Las diferencias entre los zepelines eran mínimas, salvo alguna variación en el tamaño, y todos funcionaron bien. Era normal conseguir todos los puntos.

La parte terrestre era más compleja, y era donde de verdad se cortaba el bacalao. El primer paso era recoger una serie de bolas de ping pong, de distinto color (blanco o naranja) para cada equipo. Estaban situadas a dos alturas diferentes, y las más altas valían doble (tenían un 2 escrito).

El mero hecho de recoger bolas, cayendo desde esta altura cada una para su lado, no era nada fácil, y la mayoría acababan por el suelo, especialmente visto el tamaño de los robots (recordemos: el material está limitado), porque siempre tenías al rival empujándote con el suyo cuando intentabas cogerlas (de nuevo, la parte más graciosa de todo, con el público animando siempre que había guantazos).

Una vez recogidas las bolas había dos opciones. Meterlas en el correspondiente agujero en la plataforma de la foto (por una serie de puntos por bola), o lograr subirlas la red, por más puntos. El mero hecho de subir a la plataforma ya tenía su mérito, así que se puede uno imaginar lo de la red. En la foto se ve a un robot empujando a otro dentro del agujero, para evitar que vaya a por más bolas.

Dado que la tarea era más compleja, y que no había un diseño tan claro como en el caso del dirigible, aquí se vieron soluciones de todos los colores. Hubo quien optó por dos robots pequeños, mientras que otros grupos usaron sólo uno grande. Hubo muchos esfuerzos por recoger las pelotas, desde redes a uno parecido a un pequeño recogedor de los de barrer.

Hubo incluso quien, con el material sobrante del zepelín, intentó fabricar un robot vagamente antropomórfico, que no resultó el más estable, como se observa (no muy bien, todo sea dicho) en la foto.

Una de las cosas más curiosas es ver cómo, en breves minutos, todo el mundo se transforma en un comentarista digno del Carrusel Deportivo. Como si llevara toda la vida viendo robots acarrear bolitas: Hombre, está claro que esa estrategia no es la más adecuada, el robot no es estable y es muy difícil controlarlo. Está claro que opinar es gratis.

Lo más normal, vistos ya un par de años, es que gane un robot simple, pero robusto, y normalmente también agresivo, como el de un equipo cuya estrategia era agarrar un par de bolas, conseguir los puntos, y luego impedir que el adversario pueda subirse en la plataforma. La versión robótica del cattenaccio. Pero esta vez hubo sorpresa: un robot que por fuera parecía poco más que una caja abierta por la parte de arriba (útil tanto para recoger bolas como para ser muy estable) y que luego, ahí está la maravilla, las disparaba como si tuviera una catapulta dentro (no pude ver el sistema que usaba, pero esa era la impresión que daba). No sé cuantas horas habrían ensayado para saber cómo de lejos tenían que ponerlo, pero las colaba en la red con una facilidad tremenda. Muy impresionante, la verdad, y suficiente para llevar a su equipo hasta la victoria.

La recompensa: la fama, la gloria, y al menos una A garantizada como nota de la asignatura.