Isis y Toy Story: bien está…

Ayer domingo me enteré de que Isis ha decidido separarse. Hace sólo dos semanas desde que los vi en directo, en una gira de la que aún les quedan un par de conciertos. Parece que ha sido amigable, que van a grabar el EP que tenían planeado, pero que han decidido que han dicho todo lo que tenían que decir, y que es mejor dejarlo antes de una decadencia penosa.

Descubrí a Isis después de que publicaran Oceanic, al que en su día no vi la gracia. Luego me encantó Panopticon, la mezcla perfecta de salvajismo y delicadeza, con una producción de libro (clara, brillante, espaciosa, cada instrumento brillando con luz propia) y unas letras que exploraban un concepto fascinante. Incluso el diseño, a cargo del líder de la banda, Aaron Turner, era una delicia.

Cuando volví a escuchar Oceanic, no comprendía cómo no me había gustado la primera vez, mientras que ahora me enamoraba. Por aquella época los vi en directo en Estocolmo, en el Debaser. Con un sonido perfecto, y variando las canciones con respecto a la versión en estudio, tocaron su último disco entero (después descubrí que es su costumbre) con una intensidad que asustaba. Mi colega Juane y yo nos mirábamos atónitos ante semejante despliegue.

Luego vino In The Abscence of Truth, y su gira aniversario, donde nos regalaron una versión de Weight para quitarse el sombrero. El último disco, Wavering Radiant, mostraba quizás ligeras muestras de cansancio, pero sigue siendo fantástico.

Entre los discos ha habido EPs, discos en directo, y remixes, cosa tradicionalmente rara (por no decir mal vista) en grupos de este palo, pero que en su caso ha dado pie a joyas como esta, a cargo de Justin Broadrick (Godflesh, Jesu):

Se les ha descrito de muchas formas: intelectuales, espirituales, innovadores, conceptuales. Han picoteado del metal, el hardcore, la eléctronica, la música ambiente, la percusión étnica, una mezcla con escasos precedentes (si acaso Neurosis). Han creado escuela, influenciando a bandas como Cult of Luna, Pelican, Red Sparowes, Mastodon.  Todo eso es verdad, pero no alcanza a explicar lo mucho que me gustan, y lo mucho que me ha jodido que se separen.

Me imagino que en el fondo esperaba tenerlos siempre ahí, sacando un nuevo disco cada par de años, siempre inspirandos, siempre geniales. Y sin embargo, estoy de acuerdo: mejor cerrar ahora, convertir la historia de la banda en una historia cerrada y especial, y evitar una decadencia penosa.

El mismo día, por la tarde, fui a ver Toy Story 3, el nuevo triunfo de Pixar, que sigue con la racha que inauguraron con… bueno, con la primera Toy Story. Es que no les sale una película mala ni queriendo, los jodíos.

Escrita por Michael Arndt, guionista de Little Miss Sunshine (película que se estrenó después de que Pixar le contratara), la película es otro ejemplo de cómo el sistema Pixar funciona: en vez de pasar por decenas de guionistas, cada uno intentando arreglar el desaguisado que el guionista anterior organizó por no tener tiempo para escribir algo mejor, Pixar prefiere contratar a un guionista, darle tiempo y recursos, y trabajar con él hasta que la historia está lista.

Y vaya que si se nota.

La única pega que logro ponerle a algunas de sus películas (Up, Wall-E) es que la calidad baja (de muy genial a genial a secas) cuando llega la acción: los villanos, las peleas, las persecuciones. No es el caso aquí. La película está LLENA de acción (es frenética a ratos), pero esta vez no sólo es acción estupenda, sino que encaja en la historia como un guante.

El otro elemento que llena la película es nostalgia, que quizás se le escape a los niños más pequeños, pero no a los adultos. Los juguetes se enfrentan a su destino: Andy ha crecido, y no los necesita. Miedo a sentirse inútiles, miedo al abandono, miedo a no estar juntos en el momento final… El tema está tratado de forma directa, honesta, sensible pero no sensiblera.

Habrá a quien la emotividad del final de la película le parezca excesiva. No creo que sea el caso. El cierre de la trilogía es lo que nos merecemos todos, tanto el público, como los creadores, como unos personajes que son ya historia del cine.

Al final del trailer puede verse una coña que me temo que va a perderse con el doblaje, y que incluye entre otras cosas a los Gipsy Kings cantando Hay un amigo en mí. Así que si pueden, ya saben, otra de las que seguro que va a ganar en versión original.

El corto de antes de la película: raro, innovador, sorprendente, fantástico. Lo de siempre, puro Pixar.

Qué asco dan.

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One Response to “Isis y Toy Story: bien está…”

  1. Kalitro Says:

    Yo a los Isis los vi hace poco en un concierto que fue un poco decepcionante (fue bueno, claro, pero esperaba más).
    Me tomé de la misma forma su separación, una lástima, pero si se han quedado sin ideas, mejor cortar en un buen momento que alargar a base de autocopiarse sin gracia.

    Igual en unos años vuelven inspirados o por separado hacen cosas majas.

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