Democracia directa

¿Cómo va la cosa esa de la democracia?

Lo que a día de hoy entendemos como democracia consiste en que unos señores (normalmente llamados políticos, y otras cosas más feas) se presentan a un cargo público (el que toque), el pueblo soberano (que no llano; estamos en elecciones) elige a uno (o varios, según toque) y a partir de ahí el pueblo llano (que no soberano; las elecciones han pasado) se quita de en medio, y los susodichos políticos toman las decisiones que crean convenientes, hasta que pasados unos años el pueblo, de nuevo soberano, decide si se quedan, si llegan otros, o qué.

Así a grandes rasgos.

¿La gente no decide cosas concretas?

Muy de vez en cuando se le pregunta al pueblo una cosa concreta, tipo “¿les gusta esta Constitución que les hemos escrito?” o “¿qué les parece que nos arrimamos a la cosa europea esa?”. Incluso en esos casos el pueblo sólo suele tener como opciones “sí” y “no”, y no cosas más elaboradas como “la Constitución no está mal, así a grandes rasgos, pero a lo mejor podríamos pensarnos la parte esa del rey”, o “si no hay confesión estatal, no veo que  haya necesidad de nombrar a la Iglesia Católica”.

Hay otros sitios en los que la cosa no funciona exactamente así. Pongamos, por ejemplo, el caso de California.

¿Qué pasa en California?

En California, como en el resto de los Estados Unidos, se vota cada dos años (fijos, aquí no se adelantan las elecciones). Aparte de votar para elegir el correspondiente presidente, gobernador, senador, congresista, sheriff, juez del distrito, supervisor del distrito escolar y no sé qué más, se votan también las llamadas proposiciones o iniciativas.

¿Qué es una iniciativa?

Pues básicamente algo que se propone para votar en referéndum, junto al resto de las cosas que se votan en esas elecciones.

¿Quién lo propone?

Gente. Quien sea, vaya.

¿Cualquier parida que proponga alguien se vota?

Sí y no: cualquier parida que reuna suficientes firmas, donde suficientes son entre 5% y 8% de la gente que votara en las últimas elecciones para gobernador, lo que este año se traducía en 433,971 y 694,354. Parecen muchas firmas, pero con un poco de organización y de medios, tampoco son tantas.

¡Oh, fantástico! ¡El pueblo soberano es soberano de verdad! ¡Por fin una democracia de verdad, como la que tenían los griegos!

Sí, esa en la que el ciudadano tenía voz directa, excepto los esclavos, las mujeres, los extranjeros y todo aquel que no hubiera hecho la mili. Pero nada, cada uno idealiza lo que quiere.

¿Y qué problemas tiene tan elevado sistema?

El problema es que el pueblo soberano, así como masa, no diría yo que es tonto del culo, pero sí que tiene algunas peculiaridades que hacen que el sistema funcione peor de lo esperado. Lo que tienen las masas, vaya. Que yo haya visto, destacan dos:

1.- Mucha gente está de acuerdo con que les bajen los impuestos. Hay gente incluso que está de acuerdo con que se bajen en general, no sólo los suyos (imagino que porque nunca se sabe). Lo que no evita que a toda esa gente le siga gustando que haya carreteras y bomberos, y suelan quejarse de que los colegios públicos son terribles.

2.- Esta tiene dos partes, que como el lector observará, combinan mal:

2.1 – Las mayorías, a veces, tienen detalles feos con las minorías, tales como negarles el voto, la educación o la libertad de no recoger algodón al ritmo que indique el señor con el látigo.

2.2 – Las mayorías suelen ganar las elecciones.

Quizás esto último explique por qué los esclavo no votaban en Grecia.

Quizás va a a tener algo que ver, sí…

El tema de las proposiciones ha alcanzado cierta fama en los últimos años debido a dos casos muy mediáticos: la Proposición 8 de las elecciones de hace dos años, una enmienda a la Constitución de California que prohibía el matrimonio homosexual (y que parece que los juzgados están echando atrás), y la Proposición 19 de las últimas elecciones, el fallido intento de legalizar la mariguana. El número de ambas indica que había más, que iban desde lo ecológico (maltrato animal, polución) a detalles de organización de los colegios electorales que no entiende nadie. En estas elecciones hemos tenido incluso dos iniciativas contradictorias: una que proponía eliminar cierto comité, y otra que proponía darle más poder (es probable que, de haber podido votar, hubiera votado que sí en las dos, como puro experimento sociológico).

¿No hay iniciativas de carácter económico?

Uy, que si hay… Mucho menos mediáticas que el matrimonio homosexual, durante años han ido saliendo iniciativas que, así de tapadillo, han reducido los impuestos hasta lo indecible, mientras que otras se encargaban de que, para subirlos, haga falta una mayoría de dos tercios en el congreso del estado. Más de uno y más de dos piensan que ese es el motivo de que California esté en la ruina.

Pues así visto en conjunto la cosa ya no parece tan fantástica. ¿Es buena idea o no?

Personalmente, me parece que en la práctica funciona como el culo: los temas importantes, tipo derechos civiles, no deberían votarse, y las medidas fiscales que han ido saliendo han hecho que California, la octava economía del mundo, haya tenido que pasar un par de meses pagándole a sus funcionaros con pagarés. Pero no voy a negar que no deja de tener su gracia la posibilidad de hacer ciertas reforma puenteando a la clase política que no puede permitirse proponerlas (legalización de la mariguana) o que directamente no quiere (reforma de la ley electoral española).

Así que no sé, depende del gusto de cada uno. ¿Compensa que el pueblo soberano pueda votar por medidas absurdas, a cambio de que el día que haga falta se pueda proponer algo importante? ¿O es mejor ponerse completamente en manos de los políticos, con tal de que la gente no pueda votar a lo primero que se le ocurra?

Es decir, elegir entre lo malo y lo peor.

Efectivamente, otra vez lo mismo de siempre.

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4 Responses to “Democracia directa”

  1. Harry Haller Says:

    La reflexión que haces me parece acertada, pero uno no deja de preguntarse si, para responder a la cuestión que suscitas en tu último párrafo, no es necesario conocer a la sociedad en cuestión. Es decir, si el ejemplo que pones sobre las votaciones de la “marijuana” (caben otros ejemplos) se llevarían a cabo de otra forma si habláramos de la sociedad española. Y es que aunque en todas las casas cuecen habas, cada una las cocina a su manera…
    Me gustaría saber qué pasaría si la reforma de la ley electoral española pudiera proponerse y votarse directamente por los ciudadanos…
    Enhorabuena por el blog, dicho sea al final pero por ello no sin importancia.

  2. EFE Says:

    Sobre California ha llovido tinta hasta en la prensa española. Lo que mencionas de los impuestos lo he leído por aquí con la misma cara de alucinado que pones tú, pero es que venimos de, ya sabes, La Vieja Europa, esa donde a la gente le gusta que los hospitales, los colegios y las carreteras sean públicos y no se caigan a pedazos.

    Cuando se den cuenta de que eres un comunista encubierto te van a echar de allí, ya verás.

    Por supuesto opino que la masa es idiota y manipulable. El sistema de elección directa es demasiado pervertible como para dejarlo funcionar sin cortapisas, aunque imagino que los jueces están para algo.

    Otra cosa, en USA hay que apuntarse el censo para votar, así que no todo el mundo reclama su derecho a votar… La mayoría prefieren seguir siendo esclavos del sistema. ¿Conoces las estadísticas de americanos censados? Teniendo en cuenta lo alta que es la abstención quizás acabe resultando que no hay tanta diferencia estadística entre los esclavos griegos y los actuales.

  3. FLJ Says:

    Sí, hay que registrarse. Lo que se puede hacer marcando una casilla al sacarse el carné de conducir (que tiene todo el mundo), en el censo, por internet, en uno de los miles de puestos que se ponen por la calle ofreciéndole a la gente registrarlos ellos…

    No digo yo que la cosa sea distinta en zonas muy muy rurales o barrios muy muy chungos, pero en general el que no se registra es porque se la suda.

    Y a los que se la suda, pues casi mejor que no puedan votar, no vaya a ser que les dé ese día por pasarse por el colegio y la líen parda.

  4. ¿Cómo va la cosa esa de la democracia? ¿Funcionaría la democracia directa? | Noticias - d2.com.es Says:

    […] » noticia original […]

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