Cine de guantazos

Este fin de semana, cosas que tiene la vida, me he tragado tres películas de esas en las que la gente se dedica a pegarse: La junga de cristal, Terminator 2 y Equilibrium. Las dos primeras ya las había visto, y mi opinión al repasarlas no ha cambiado: dos peliculones como sendas copa de pino, cumbres del género. Equilibrium, en cambio, es un  truño infecto.

Por partes.

La Jungla de Cristal

La vara de medir del cine de acción, con un concepto que ahora es tópico, pero que no lo era en 1988, cuando se estrenó la película (ni en 1979, cuando se publica la novela en la que se basa): John McClane, atrapado en un edificio, liquidando terroristas de uno en uno. Algo así como Alien, pero desde el otro lado. De nuevo, ahora es tópico, pero si eres el primero (o de los primeros), mejor llamarlo icónico.

La Jungla de Cristal sirve también como muestra de que una película es, como mucho, tan buena como su guion, que en este caso es una obra de relojería: nada sobra, todo aporta, las ideas ingeniosas se suceden. La primera escena es un ejemplo perfecto: deja claro que John McClane es un policía duro de Nueva York, que viaja armado y reticente a Los Angeles para ver a su familia, y aparece con sutileza la razón que lo tendrá descalzo toda la película. Todo ello en apenas un par de minutos. Brillante. Y así todo, no quedan cabos sueltos, todos los elementos (el chófer, la mujer de McClane usando su nombre de soltera, la niñera mexicana) encajan, nada es superfluo. El plan de los terroristas (que incluye volar el edificio para que parezca que han muerto, y poder librarse) es de lo más coherente que se recuerdan, en un género en el que los malos muchas veces son malos porque sí.

Aparte de la precisión del guion, y de mucha acción muy bien rodada, hay dos elementos que encumbran a la película por encima de la media de su género. La primera son los personajes, y el cuidado puesto en desarrollarlos, en darles forma, en hacerlos humanos, especialmente John McClane. La segunda es el humor. Mientras que muchas películas de acción suelen tomarse a sí mismas demasiado en serio, aquí los chistes se suceden, sostenidos por un Bruce Willis que lo mismo vale para pegarse con un alemán que para hacer el ridículo más absoluto con total dignidad. Un crack.

Temía que la película no aguantara la revisión, pero qué va, una obra de arte.

Terminator 2

No es nadie el señor Cameron cuando se pone. Más de lo mismo, otro peliculón con los mismos aciertos que la anterior: un concepto brillante (¡robots del futuro viajando en el tiempo! ¡robots buenos y malos pegándose! ¡metal líquido! ¡el que antes era malo ahora es bueno!), un guion medido, personajes con humanidad (especialmente Sarah Connor) y mucho sentido del humor, que es lo que le faltaba a la primera parte. De nuevo la coherencia interna es a prueba de bombas, con el mérito de encajar con la primera parte: Skynet nace del chip del primer robot muerto, Sarah Connor está encerrada por intentar volar a los creadores de Skynet, los policías aparecen en un número exagerado porque creen que el terminator es el tipo que liquidó a toda una comisaría en la primera película, el terminator bueno debe morir para destruir su chip. Ni un cabo suelto.

La mejor defensa de Terminator 2 que he visto la hace Paul Thomas Anderson, que como director no puede estar más lejos:

I enrolled at NYU and I went there for literally two days. What happened was that I walked into this classroom, and the teacher said: “If anybody is here to write Terminator 2, walk out, get out of the room”, and I thought, well, that’s not a good way to start, what if I do want to write Terminator 2, what if someone next to me wants to, it’s like you should be saying “we write serious films here”, you know. And Terminator 2 is a pretty awesome movie.

Un último detalle: está muy extendida la creencia de que las películas buenas (los dramones serios) son para verlos en versión original, mientras que las películas de tiros (y otros géneros despreciados) da igual verlas dobladas, porque no se pierde nada. Esto es, en primer lugar, falso (perder se pierde), y en segundo lugar impide que uno disfrute de Schwarzenegger en toda su gloria. Oírle diciendo paridas con ese acentazo austriaco es la guinda del pastel.

Equilibrium

¿Todos esos fantásticos aciertos de las otras dos películas? ¿Esos elementos fantásticos que le dan vida a la película y la convierten en algo más que gente pegándose? Pues ni uno.

El concepto, a primera vista interesante (un mundo en el que están prohibidas las emociones, con la excusa de evitar que la gente se mate), se revela al poco rato como completamente inmanejable (especialmente para el inepto de Kurt Wimmer, guionista y director), y la cosa se queda en un intento (sin gracia) de llevar Fahrenheit 451 al extremo.

Los personajes son anodinos hasta lo indecible. Uno ni siente la más mínima pizca de empatía por Christian Bale, o sus hijos, o Emily Watson o Sean Bean (eso sí que son muertes anodinas), todos nos dan igual, meros extras en una película sin protagonistas.

El guion tiene agujeros por los que se puede colar un 747. ¿Esos niños, que no se toman la pastilla pero tienen más autocontrol que el Dalai Lama? ¿Por qué hace falta que Bale mate al líder (protegido por un super ejército consistente en quince guardias), para luego dejar claro que los rebeldes claramente superaban en número a la policía, y podían haberla liado parda? ¿Cómo sabía el malo lo que estaba pasando? ¿Cómo lo sabían los buenos? Da un poco igual, porque las cosas van pasando porque sí, a salto de mata, sin lógica ninguna.

Y luego está el tema del humor. “Humor, ausencia de”, en este caso. Como un funeral, vaya. Propio para Bale, por otra parte. No hay ni un chiste, ni una coña, nada a lo que agarrarse. Sólo la escena con el cachorro y la exageración del decapitamiento casi final hacen que uno sonría ligeramente. Y seamos sinceros: una película en las que unos tipos con el título de sacerdote han aprendido unas katas que les hacen un 120% más eficades disparando (ahí lo llevas) puede permitirse muchas cosas, pero el exceso de solemnidad no es una de ellas. Porque la película, en el fondo, es pura serie Z, y lo mínimo que se le pide a la serie Z es que sea divertida. Y más esta, que tenía todos las papeletas para ser una locura disparatada, y no un tostón, como es el caso.

Nota: el trailer da la sensación de que Bale explota porque se llevan a su mujer, y lo hace todo por sus hijos (lo cual tendría algo de lógica). Nada más lejos, pero me imagino que la película había que intentar venderla de alguna forma.

Así que ya saben, señores-que-hacen-cine-de-pegarse: un buen guion, todos los cabos bien atados, personajes con sustancia y generosidad con el humor. Dicho así, qué fácil parece.

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One Response to “Cine de guantazos”

  1. Kalitro Says:

    La Jungla la recuerdo menos, pero T2 es, efectivamente, una peliculaza en plan espectáculo. Quizás no apele a la profunda sensibilidad, pero divierte mucho y hasta emociona. Muchas veces Billy Wilder hacía sólo eso y nadie duda de su talento.

    Sobre el doblaje, hombre, en este caso disfrutamos de Constantino. Yo una escucha doblada recomendaría.

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