Archive for January, 2011

En el ajo

January 26, 2011

Todos los años Stephen Hawking se pasa un mesecito o así por aquí, para currar con su muy mejor amigo Kip Thorne (el físico con nombre de héroe pulp), y me imagino que para que le dé un poco el sol, que Cambridge no es precisamente el sitio para ponerse morenito. Cada vez que viene da un par de charlas, es decir, la misma charla (que ya le cuesta al hombre preparar una) en dos sesiones, una para alumnos de Caltech y otra abierta el público (para la que se suele formar una cola que da miedo).

El primer año, obviamente, ahí estábamos todos los recién llegados. La cosa decepciona un poco: entre que la máquina habla despacio, que el hombre tiene que ir dándole al botón de “siguiente frase” (imagino que podrían poner todo del tirón, pero que el hombre quiere sentirse parte activa), que a veces hay que reajustarle el sensor que le mide el movimiento del músculo de la mejilla, y que suele rebajar el contenido científico hasta que la cosa queda de lo más descafinada, la cosa tiene más valor por la experiencia de verlo que por la charla en sí. La mayoría de los años da otra charla, exclusiva para el grupo de teoría del departamento de astrofísica, donde sí que explica ciencia a buen nivel, y la gente puede hacerle preguntas (que tarda en responder diez minutos) y demás. Se enteran cuatro, claro.

Este año, al parecer, la charla para el gran público ha estado mejor de lo habitual, porque ha contado cosas de su vida en vez de centrarse en la ciencia, y el hombre además tiene bastante sentido del humor (que ya es mérito); me la he perdido porque teníamos otro simposio liado, que no se puede estar en todo.

Comentando el pobre aspecto que tiene, lo milagroso de su supervivencia (los médicos le dieron tres años de vida hace ya casi cincuenta años) y lo complicado de comunicarse con él (según sus alumnos de doctorado, lo que más falta hace para trabajar con él es paciencia), a alguien se le ocurrió la salvajada: si Hawking hubiera perdido la cabeza hace años, ¿cuánta gente tendría que estar en el ajo para que no se hubiera enterado nadie? Porque, bien mirado, motivos tampoco faltarían:

A los estudiantes de doctorado nuevos los mayores les explicarían la situación: tienes que trabajar por tu cuenta, o con otros profesores, o con el resto de alumnos, y no decirle nada a nadie. Tienes que programar la máquina que le hace hablar, fingir que le entiendes cuando pasa algo raro, hacer como que ajustas el láser que le lee los movimientos. Aparentar normalidad. Te puedes chivar, claro, pero ¿de verdad no quieres un doctorado con Hawking?

Algún profesor de Cambridge estaría enterado, probablemente, pero ¿quién quiere perder al científico más famoso de los últimos cincuenta años, una fuente segura de publicidad y financiación? ¿Quién no va a echarle un capote a sus alumnos por mantener la situación?

La familia y posibles herederos, lo mismo, cuanto más libros saque, a más toca cada uno.

Tendrían que ser no sólo unos mentirosos finísimos, sino unos cabrones de cuidado, pero no creo que tuvieran que ser muchos.

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Discos

January 25, 2011

Hace un par de fines de semana me pasé por Amoeba Records, la tienda de discos (mayormente usados, también nuevos) de Hollywood, con hermanas gemelas en San Francisco y Berkeley. La industria andará fatal, y las tiendas de discos peor, pero estaba hasta arriba. La sección de dvd’s estaba igualmente petada. Trece cajas, las trece funcionando a la vez. Discos a mansalva, vaya. Un no parar.

Bien es cierto que el público de Amoeba son (somos) los flipados que prefieren (preferimos) seguir comprando discos en formato físico y tangible, los últimos de Filipinas, pero un par de cosas se pueden sacar en claro.

Señores de la industria, es cierto que gran parte del negocio de Amoeba son discos usados, y por tanto más baratos que uno nuevo, pero no son gratis, y la gente los sigue comprando. De hecho los discos están a un precio que sería suficiente para que un disco nuevo diera beneficios, si la avaricia no hubiera todo el saco hace ya mil años. No hablemos ya de lo que cuesta comprarse unos emepetreses por lo legal…

Señores de las tiendas, es cierto que no es fácil tener una tienda enorme en Hollywood, pero no es lo único que tiene Amoeba a su favor: el catálogo es enorme, detallado, cuidado, los dependientes saben de lo que hablan, la tienda está llena de cartelitos recomendando “si te gusta esto compra lo otro”, montan conciertos, editan un panfleto (de un porrón de páginas) con recomendaciones, análisis de discos y demás, que regalan en la tienda. Un lujo, vaya; así da gusto. Puede que no todas las tiendas puedan tener secciones de pop, de flamenco, de “unusually experimental” y mil más al mismo tiempo. A lo mejor toca especializarse. Pero para tener los discos en un mostrador ya está el Corte Inglés y tiendas similares. O Amazon, que además es más barato y me lo trae a casa.

En estos días de hostias por los derechos de autor y los modelos de comercialización, quizás quede algo de esperanza.

PD: Mis compras, Nucleus, de Dawnbringer, y Le Noise, de Neil Young.

Libelo de sangre

January 13, 2011

La Edad Media no fueron bueno tiempos para los judíos. No fueron buenos tiempos para casi nadie, pero para ellos menos. Uno de las excusas preferidas para perseguirlos fue lo que se conoce como el libelo de sangre: acusarles de usar sangre, generalmente de niños cristianos, en sus rituales. Los cuentos incluían secuestro y tortura del niño, magia negra, esas cosas. Hoy en día la cosa se ve un poco ridícula, propia de una película de la Hammer, pero los últimos casos de acusaciones de este tipo son de este siglo, así que poca broma.

Es por tanto un término que tiene un significado muy específico, y que los judíos se toman muy en serio.

Por eso se ha montado la que se ha montado cuando Sarah Palin, en otro nuevo destello de clase y saber estar, ha usado el término en un vídeo en el que se defiende de las acusaciones de que el clima de tensión política que ha creado tiene algo que ver con la matanza en Arizona.

If you don’t like a person’s vision for the country, you’re free to debate that vision. If you don’t like their ideas, you’re free to propose better ideas. But, especially within hours of a tragedy unfolding, journalists and pundits should not manufacture a blood libel that serves only to incite the very hatred and violence they purport to condemn. That is reprehensible.

Y claro, pelotera habemus. Tengamos en cuenta que la congresista Gabrielle Giffords, objetivo del tiroteo, es judía.

El comentario, todo hay que decirlo, no es para tanto. Cosas peores salen de la boca de Palin un día sí y el otro también, y para qué hablar del resto de Fox News. Y probablemente si viniera de otra persona la cosa apenas hubiera sido noticia. Pero en un momento en que la clase política estadounidense está intentando calmar los ánimos, cuando todo el mundo muestra prudencia y contención, Palin, que debería estar escondida debajo de una piedra, se descuelga cual numantina con la última cagada, pequeña, sí, pero que no hace sino sumar con las anteriores.

Lo que sí estoy convencido es que ni pretendía ofender, ni hacer un velado ataque a los judíos, ni provocar. La solución es mucho más simple: la mujer no da para más. Ha escuchado la frase alguna vez, pero ni sabe de dónde viene, ni lo que significa, ni nada de nada, lo cual no le hace dudar a la hora de usarla en un vídeo en el que tendría que haber tenido un cuidado exquisito.

Lo que tiene mérito es que, por un motivo u otro, siempre que abre la boca la acabe liando.

Arizona

January 11, 2011

Tiroteo en Arizona. No es sólo que el objetivo fuera Grabielle Giffords, congresista demócrata del ala moderada, casada con un astronauta y que estaba reuniéndose con miembros de su comunidad, sino que entre las seis víctimas mortales se encuentran un juez conservador, un anciano que recibió un disparo protegiendo a su mujer, y una niña de nueve años, nacida el 11 de Septiembre (sí, ese 11 de Septiembre), que estaba allí porque había sido elegida delegada de clase y su madre pensó que era bueno que aprendiera más cosas sobre política y gobierno.

El tipo que saltó encima del tirador para quitarle el arma fue, al parecer, un becario trabajando para Giffords, gay e hispano, ambas minorías no especialmente queridas en Arizona.

Lo lees en una novela y piensas que al autor se le está yendo la pinza un montón.

La clase política no se está posicionando con demasiada vehemencia, esperando a que sepa algo más de Jared Lee Loughner, el tirador. Todo apunta a que es un pirado de campeonato, pero queda saber si, entre otras cosas, es un pirado de izquierdas o de derechas.

Menos prudencia están mostrando los comentaristas políticos, cada uno barriendo para su casa: desde la izquierda acusando a la derecha de crear un clima político propicio para estas desgracias (Giffords era parte del famoso mapa de las dianas de Sarah Palin), desde la derecha alegando que Loughner es un pirado, y que los pirados van por libre.

Entre tantas preguntas y noticias dudosas (que si no estaba solo, que si sí, que si formaba parte de tal o cual club), yo sólo tengo un par de cosas claras:

  1. Acusar a la clase política, o a los comentaristas políticos, no está muy lejos de echarle la culpa de otras matanzas a los videojuegos, los tebeos, el cine de terror o el heavy. No creo que se puedan establecer relaciones de causa y efecto de forma tan simple.
  2. Aún así, si yo hubiera hecho algo que pudiera, por levemente que sea, relacionarse con la matanza, estaría jodido. No sé si Sarah Palin y otros de la misma cuerda están durmiendo bien estas noches. Cada cual con su conciencia y su sentido de la responsabilidad.
  3. Si la matanza la hubiera provocado un musulmán, después que de un imán publicara un mapa con dianas, al imán le estaría cayendo la del tigre. No creo que tenga que caerle la del tigre a Palin, pero esta comparación debería usarse como argumento cada vez que Fox News saca a los perros de presa. Esto no debería servir para volvernos todos más locos, sino más cuerdos.

Arizona es una muestra perfecta del cambio en el clima político que se ha visto en Estados Unidos en los últimos años. John McCain, eterno liberal dentro de los republicanos, ha tenido que girar hacia la extrema derecha para mantener su silla en el Senado. La ley contra la inmigración, la más dura vista en el país, tensó las cosas aún más. A ver cómo se desarrollan las cosas ahora.

Reanudamos la programación

January 9, 2011