Archive for February, 2011

Howl y 127 Hours

February 20, 2011

James Franco está que se sale. Aunque se le conozca más por ser la cara bonita de Spiderman, y sin negar que algún chusco ha hecho (cierta película con Drew Barrymore que no hace falta nombrar), Franco lleva unos años eligiendo películas con bastante criterio, lo que imagino que le ha llevado a presentar la próxima ceremonia de los Oscars con sólo 32 años. Este año ha estrenado dos película como protagonista, cada una de su padre y de su madre.

Howl

Extraña biografía del poeta Allen Ginsberg, y el juicio por obscenidad que le cayó al editor de su poema Howl. La película combina tres partes: el juicio (en color), una entrevista (en blanco y negro) en la que Ginsberg recuerda el juicio, y animación ilustrando partes del poema.

Las escenas del juicio son, según parece, un calco de lo que pasó en realidad. Franco no aparece, y el protagonista de esta parte es Jon Hamm, que interpreta al abogado defensor con la misma apostura con la que interpreta a Don Draper.

La entrevista consiste en Ginsberg hablando, con algún flashback para ilustrar. La actuación es fantástica, y Franco está francamente camaleónico. Las reflexiones son interesantes, incluyendo la maravillosa frase there is no beat generation, just a bunch of guys trying to get published. No he visto ataque más sincero y con mejor puntería al malditismo y la mística de la generación beat.

La animación, en cambio, es tirando a espantosa. Los créditos decían algo así como que está basada en las ilustraciones de cierta edición del poema, que a lo mejor en papel son una maravilla, pero que animadas son con diferencia lo peor de la película. Hay que darle, si acaso, algún punto por atreveser a usar animación tradicional en vez del 3D tan de moda hoy día, pero eso no quita que sea mala.

La película en sí está bien, con grandes actuaciones, pero no pasará a la historia.

127 Hours

Primero, la pregunta: sí, el rebanamiento de brazo aparece en pantalla, en glorioso y sangriento esplendor. La cámara no se regodea, pero tampoco es tímida. La cosa dura un rato, a veces hay que sujetar el cuchillo con la boca para tirar del tendón y, en fin, sangre por todas partes. Que cada uno haga sus cuentas.

La película abre con Aron Ralston, intrépido montañero, preparándose para un fin de semana de aventura. La cámara nos muestra en primer plano los objetos que le acompañarán durante las 127 horas del título, que son casi personajes secundarios de la película: botella de agua, cuchillo, cámara, cuerdas para escalar, las escasas provisiones. También vemos el objeto que no le acompaña, una navaja suiza de mucha más calidad que la que finalmente tiene que usar. El astuto espectador, que conoce el final de la historia, se estremece un poco al ver como la mano de Ralston busca la navaja en un altillo, sin éxito. Vemos como Ralston ignora el mensaje que su madre le deja en el contestador. Le vemos montar en su coche, solo, sin que nadie sepa dónde va. Le vemos hacer el cafre en el desierto, conocer a dos chicas, pasar un rato con ellas, y quedarse sólo.

Y entonces aparece el malo de la película, la roca que le aplasta el brazo. Esos segundos de primer plano de Franco mirándose la mano, en absoluto silencio, mientras el horror inunda sus ojos, son impagables.

El resto de la película se desarrolla en el cañón en el que Ralston queda atrapado, así como en los flashbacks y alucinaciones que ayudan a darle un poco de aire a la película. También los vídeos que graba en su cámara sirven de excusa para tener monólogos que no suenen artificiales. El tiempo pasa, la desesperación crece, y llega el clímax que todo el mundo sabe que tiene que llegar.

En parte (exitoso) ejercicio de estilo de Danny Boyle, en parte exhibición de Franco, la película tiene sin embargo suficiente sustancia para sostenerse por sí sola. A mí me gustó mucho.

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Desigualdades

February 18, 2011

Titular de El País: Los hombres ganan un 21.8% más que las mujeres en Andalucía. Cada vez que salen estos temas, lo mejor es echarse a temblar primero y preguntar después.

Al menos esta vez no tardamos mucho en ver que el titular no tiene ningún sentido. Ya en el primer párrafo se nos dice que la brecha por hora trabajada se ha reducido a la mitad en los últimos quince años al pasar del 26,6% en 1995 al 14 actual.

¿Qué interés tiene entonces el dato del titular, en el que claramente se están comparando peras con manzanas? Nada, pero llama mucho más la atención.

Con más calma. Primero se le dedican dos párrafos al 21.8% dichoso, citando a la consejera para la Igualdad y Bienestar Social Micaela Navarro:

Navarro ha resaltado que para que las mujeres ganen lo mismo que los hombres tienen que trabajar un promedio de 53 días más al año, es decir, para ellas el año natural cumpliría el 22 de febrero en vez del 31 de diciembre.

La consejera ha precisado que en Andalucía existe una diferencia de un 21,8% entre el salario de las mujeres con respecto a los hombres, una décima menos que la media de España.

El problema es que el siguiente párrafo lo echa todo un poco por tierra:

Del total de mujeres ocupadas en Andalucía, un 25,7% trabaja a tiempo parcial, frente al 6,4% de los hombres.

Uy, que las horas no eran las mismas. Bueno, seguro que el 21.8% tenía en cuenta este factor, porque ni la consejera ni El País se prestarían al alarmismo de usar los números tal cual, ¿verdad? Pues no:

Pese a ello, la brecha salarial andaluza entre mujeres y hombres por hora trabajada se ha reducido a la mitad en los últimos 15 años, al pasar del 26,6% de 1995 al 13% actual.

Es decir, que por hora, que es lo que cuenta, los hombres ganan un 13% más que las mujeres, y el 21.8% tiene el mismo interés que una noticia advirtiendo de que los trabajadores a tiempo parcial cobran el 50% que los trabajadores a jornada completa. Nos ha jodido, pues claro que cobran menos.

Esto no implica minimizar el problema: un 13% de desigualdad salarial (o un 14%, como se decía al principio del artículo; ni para el mismo número hay acuerdo) es una cosa seria. Suponiendo, claro está, que el 13% sea real, es decir, que se hayan comparado los salarios normalizando por puesto, experiencia, y demás factores, y no a las bravas (¡alarma! ¡los funcionarios con diez trienios cobran más que los nuevos!). Visto lo anterior, estoy convencido de que lo han hecho de la forma más salvaje posible.

En Estados Unidos de vez en cuando salen titulares del mismo palo, pero cuando las cosas se miran con más cuidado, los números no dicen lo mismo: la diferencia salarial normalizada es de apenas unos pocos puntos (lo que sigue siendo más que cero, todo hay que decirlo), y hay quién afirma que entre la gente joven la diferencia es a favor de las mujeres. Hay también estudios por raza, por estado, por zona rural o urbana, por edad… No siempre hay unanimidad en las conclusiones, pero al menos hay números, y las cosas pueden discutirse, y si se encuentra un problema real se pueden tomar medidas al respecto.

Por supuesto en España somos mucho más cutres que todo eso, y no tenemos ni idea de cómo está el patio. Lo único remotamente relacionado con una igualdad salarial bien entendida en el artículo es:

Más del 92% de los convenios colectivos firmados en 2010 en la comunidad andaluza incluyeron cláusulas en materia de género, mientras que el 43% contenían cláusulas para garantizar la equiparación salarial entre mujeres y hombres por el mismo trabajo.

Las preguntas que harían falta hacer son: ¿se cumplen esos convenios? ¿Ascienden las mujeres igual que los hombres? ¿Se está cerrando la diferencia en el número de altos cargos, justificable en su día por la mayor preparación de los hombres, hoy ya no tanto?

No sabemos. La consejera, o quién le haya hecho el informe, ha tirado de Excel, ha sacado un par de medias, y con eso nos vale para justificar el presupuesto de la consejería y  presentar la jornada estadal 22 de Febrero: Día de la igualdad salarial entre mujeres y hombres.

Hacer estadísticas en condiciones, enterarse de si hay un problema, descubrir las causas y proponer soluciones son cosas que quedan para luego. Sin prisas. Ya si eso.

Voces desde Egipto

February 1, 2011

Google, en una de esas jugadas que hacen que les sigamos queriendo, se ha aliado con Twitter para ofrecer speak2tweet, una serie de teléfonos a los que los egipcios pueden llamar y dejar un mensaje, que queda grabado y colgado en Twitter, concretamente aquí. Una forma de lograr algo de comunicación ante posibles cortes de internet y telefonía móvil.

Hay muchos en árabe, que lo mismo pueden ser mensajes de contenido político como recetas de cocina. Pero también los hay en inglés, como esta mujer, que cuenta que les van a desconectar otra vez para la gran marcha, pero que esta vez, al contrario que la primera, no están asustados, que esta vez tienen esperanza.

O este hombre, que en un inglés dificultoso pide ayuda para conseguir libertad y una vida mejor para sus hijos.

O esta mujer, que cuenta como muchos edificios arden, o han sido asaltados, incluyendo el museo arqueológico, y que sin pasado no hay futuro.

La manifestación de hoy puede ser clave para el futuro de Egipto. Si alguien cree estar falto de información, ya sabe con qué entretenerse.