Archive for May, 2012

Sentimientos

May 28, 2012

Tras esa racha de leyenda en la que la Familia Real ha hecho todo lo posible para dejar de serlo, parece que ahora le toca el turno a la Santa Madre Iglesia. El Obispo de Alcalá de Henares lleva ya tiempo haciendo que el ministro Wert parezca Harpo Marx, y ahora el mayordomo del Papa ha sido detenido con suficientes documentos secretos como para empapelar la Capilla Sixtina. En su defensa ha dicho que no ha sido ánimo de lucro, ni cleptomanía, sino que todo forma parte de una operación para proteger a Benedicto XVI de un complot que todavía no está muy claro. Resumiendo, cardenales buenos contra cardenales malos. Bien está que la realidad imite a la ficción, pero podría tener mejor gusto: nos toca un Papa teólogo propio de un cuento de Borges, y acabamos metidos en una novela de Dan Brown.

Pese a esos tropiezos, la Iglesia sigue con una salud envidiable y, es de suponer, envidiada: no por nada cuando pide perdón lo hace pasados un par de siglos, y sin añadir lo de que no volverá a pasar. La austeridad ni la han visto ni parece que la vayan a ver, han logrado que la Educación para la Ciudadanía tenga poco que ver con sus equivalentes europeos, y que TVE no sólo emita anuncios, sino que lo haga en mitad del telediario. Luego habrá quién diga que ya no se ven milagros…

El cambio de tema es tan sutil que incluso estando avisado hace falta ver el vídeo varias veces para darse cuenta.

Curiosa coincidencia, la primera noticia más destacada del día en El País es el juicio a Krahe por ofender los sentimientos religiosos, que aunque parezca que no resulta que es delito, con un vídeo de 1978 con instrucciones para cocinar un Cristo. Le puede caer una multa de 144.000 euros, y eso que la receta era de cocina tradicional: lo llega a deconstruir a lo Ferran Adrià y no me quiero ni imaginar la que se monta. Espero que la justicia actúe con sensatez (¿mucho esperar? probablemente) o que, si no es el caso, no tarden en aparecer vídeos sugiriendo recetas alternativas. Visto cómo anda Arguiñano, a lo mejor se apunta a hacer uno.

Otra curiosa coincidencia, la última noticia en la lista de destacadas también mezcla lo religioso y lo culinario. El titular dice tal que así: “Como no comió, el padre Manolo la metió en el frigorífico“. ¿Qué hay detrás de ese “la” que fue a parar al frigorífico? ¿Una pata de cordero, que no se acabó nadie? ¿Una fuente de natillas, que frías están más ricas? No, una minusválida  con deficiencia mental profunda y una discapacidad del 85%, a la que Manuel Ortiz, el padre Manolo, metió en la cámara frigorífica de la residencia que dirigía. No parece que fuera un caso aislado: la fiscalía pide un total de veinte años de cárcel sumando diversos casos de maltrato y abuso sexual. En este caso  nadie pide nada por ofender los sentimientos religiosos, y ofender los sentimientos ateos, pongamos los míos, sale gratis.

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Futuro

May 18, 2012

Estamos ya entrados en la segunda década del siglo XXI y los coches siguen yendo por el suelo, las camisetas siguen siendo de algodón y no de papel de aluminio, los robots son unas cosas cuadradas que se ponen en la cocina para hacer pan casero y no hay ningún Scotty que pueda teletransportarnos.

Una estafa, vaya.

Quizás sea verdad que, como dijo el genial Miguel Brieva, el futuro ya ha pasado y que los que no estábamos allí nos lo hemos perdido (el escaneado lo he robado de aquí, que no tengo mi copia a mano):

Aún así a veces llegan destellos de ese futuro soñado, como las noticias que recientemente nos han hablado de Planetary Resources, empresa cuyo objetivo es la minería espacial, concretamente en asteroides. El que vayan a usar robots en vez de, digamos, a la teniente Ripley, nos aleja un poco de la ciencia ficción de toda la vida, pero eso se compensa al ver a los inversores, un grupo de millonarios excéntricos que incluye a Page y Schmidt, los creadores de Google, y a James Cameron, que no contento con llegar al fondo del mar quiere ahora dedicarse a conquistar el espacio (no en vano lleva años asesorando a la NASA).

Sólo faltaría que Steve Jobs hubiera fingido su muerte y que estuviera dirigiéndolo todo desde la sombra…

Aunque quizás deberíamos considerar que dadas las leyes de la aerodinámica un helicoptero o un F16 están razonablemente cerca de ser coches voladores, que el algodón es más cómodo que el papel de plata, que no hay que despreciar el pan casero y que el futuro está llegando, sólo que no como lo esperábamos: cosas como el iPhone y el resto de teléfonos inteligentes eran impensables hace casi nada, hubieran sido considerados tecnología alienígena si nos remontamos veinte o treinta años, y sin embargo hoy nos parecen de lo más normal.

En la misma línea, periódicamente me maravillo ante lo que supone Google Street View, que empezó como uno de tantas curiosidades de Google, cubriendo apenas unas calles de San Francisco, y que ahora es una filigrana de proporciones faraónicas. Recordemos: una empresa privada ha mandado un ejército de coches a sacar fotos de miles de ciudades y pueblos, y luego las ha organizado y colgado en internet, gratis. Sólo el nivel de procesado de datos necesario para combinar las imágenes pone los pelos de punta, y sin embargo lo usamos con la misma naturalidad que una cuchara.

Hay varios artistas que sí se han dado cuenta de que Street View está lleno de posibilidades. Wired tiene un artículo bastante apañado donde habla de algunos. Los hay que se dedican a montar numeritos para las cámaras de los coches de Google, como el proyecto Street with a view, en Pittsburgh, o Aram Bartholl, que instala señales gigantescas en el punto que Google Maps señala como el centro de una ciudad:

La mayoría sin embargo se dedica a recoger imágenes que les parecen interesantes, a veces con un tema (Mishka Henner se centra en prostitutas en las calles de Italia, por ejemplo). De este grupo mi favorito es probablemente 9-eyes, de Jon Rafman, que aunque tiene un poco de todo (desde escenas de violencia a situaciones simplemente desconcertantes), me gusta especialmente por la belleza surrealista y misteriosa de algunos de sus hallazgos:

Niños

May 10, 2012

Fairytales are more than true: not because they tell us that dragons exist, but because they tell us that dragons can be beaten.

G. K. Chesterton.

Leído en Coraline, de Neil Gaiman

Maurice Sendak murió el 8 de mayo de 2012, a los 83 años. Aunque no muy conocido en España, era un autor de libros infantiles venerado en Estados Unidos, especialmente por su libro más famoso, Where the wild things are, adaptado al cine hace unos años.

Stephen Colbert emitió en homenaje partes inéditas de una entrevista con Sandek, incluyendo un fragmento en el que le preguntaba por cuál es su libro favorito de entre todos los que ha publicado. Eligió dos: Outside over there, en el que una niña tiene que salvar a su hermana pequeña de los goblins que lo han secuestrado, y Higglety Pigglety Pop!, donde un perro comprende su incapacidad para triunfar en la vida y acaba muriendo alejado de su amo. Los libros de Sendak son oscuros, tristes y tratan temas complicados. Muchos han tenido una vida comercial difícil, otros como Where the wild things are fueron inicialmente prohibidos en bibliotecas infantiles, y sin embargo en Estados Unidos son ahora clásicos absolutos.

A. O. Scott comienza su reseña de la película Coraline en The New York Times diciendo que la película tiene escenas que pueden asustar a los niños, y que esto no es una advertencia, sino una recomendación: pasar un poco de miedo en el cine puede ser una cosa estupenda para un niño. Gaiman cuenta en el prólogo de la novela que la escribió en parte por la dificultad de encontrar libros de miedo para su hija pequeña (good Gothic horror for little girls, en sus palabras), un género que él disfrutó de niño y que entonces parecía extinto.

La sobreprotección a los niños empezó por lo físico, siguió por los esfuerzos para hacerlos más listos desde el embarazo casi (ahí están los Baby Einstein y otros productos similares, con Japón como exponente máximo), y estamos ahora centrados en evitar que se traumaticen: no le riña a mi niño, que lo que le pasa es que es hiperactivo. Conozco un par de casos de gente diagnosticada (de verdad) con hiperactividad y déficit de atención; aún medicados son dignos de verse, no me quiero imaginar sin las pastillas. En el 99% restante de los casos, lo que le falta a su niño es que le dé una voz de vez en cuando.

Ahora los médicos recomiendan un poco menos de higiene, entre otras cosas para evitar alergias. Algún día recomendarán un poco menos de higiene mental, pero para entonces nos habremos tenido que tragar más de una insensatez. La última: los deberes son antipedagógicos y crean diferencias sociales. El movimiento ha empezado en Francia, pero desde España no hemos tardado en sumarnos. Copiarles el laicismo, el civismo, el republicanismo, la responsabilidad social o la inversión en educación e investigación, eso no, pero para las chorradas nos falta tiempo.

No seré yo el que niegue que los temarios deberían evolucionar; que siendo las matemáticas una materia fundamental, quizás para la vida moderna (no sólo laboral) convendría más saber de estadística que de grupos abelianos (cosa que no he vuelto a ver hasta prácticamente el doctorado); que muchas veces los deberes son repetitivos y no se aprende casi nada. Pero pasar de ahí a decir que son malos malísimos y que en vez de mejorarlos lo que hay que hacer es quitarlos hay un trecho.

Aunque quizás no de forma tan explícita, estas filosofías llevan tiempo presentes. Conozco a un niño de seis años que lee perfectamente desde hace tiempo, pero que es de los pocos en su clase: su maestra cree que en preescolar los niños tienen que jugar, y que cuando lleguen a primaria prácticamente romperán a leer, de forma espontánea. Los maestros de primaria, en cambio, están esperándoles con libros llenos de letras y un temario que dar, y que se van a tener que meter por allí mismo. Y no, parece que no es un caso aislado.

Hace unos diez años estaba yo sentado en una clase de segundo de ingenieros cuando un profesor le riñó a un alumno por estar haciendo el canelo (sus palabras, bastante acertadas, por cierto). El hombre fue (como casi siempre) algo brusco, pero como en el fondo es un buen tipo, de los que se preocupan por el alumnado (que en ingenieros, al menos entonces, no eran todos, sino más bien al contrario), se disculpó casi enseguida, y añadió que bueno, que tampoco pasaba nada por reñirle a alguien en clase, se le dice que deje de hacer el canelo y ya está, sin que se traumatice nadie (al alumno le faltó tiempo para darle la razón: hacedor de canelos, puede; suicida, no). El profesor remató diciendo que estaba harto de cómo ahora a los alumnos no se nos pudiera decir nada a riesgo de traumatizarnos, porque las autoridades educativas nos trataban como a una puta panda de mariconas histéricas. Cito de memoria, pero creo que con fidelidad; hay cosas que no se olvidan.

Sospecho que a todos los que estábamos en esa clase nos habían puesto deberes en el colegio. No sé cuándo se jubila, pero si le quedan unos diez años más y le toca disfrutar de la próxima generación, va a ser para oírlo.

Elecciones

May 8, 2012

Sin sorpresas, François Hollande ha salido ganador en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, por poco pero suficiente. Le Petit Nicolas se despidió con un discurso sobrio y elegante, y Hollande celebró la victoria con su habitual expresión de vaca mirando el tren, mientras que la verdadera ganadora de la noche parecía ser Marine Le Pen, que no sonreía abiertamente pero poco le faltaba. Y es que está viendo su verdadera oportunidad ahora, en las legislativas.

Hasta hace diez años, las legislativas francesas se celebraban cada cinco años y las presidenciales cada siete, con lo que se han dado tres casos de presidentes de un partido político y parlamentos (y por tanto gobiernos) de otro. Ahora ambas elecciones son cada cinco años, con las legislativas apenas unas semanas después de las presidenciales, en parte con la intención de favorecer la gobernabilidad: se intenta que el presidente no tenga tiempo de cagarla demasiado antes de las legislativas. Además, la ley electoral francesa favorece el bipartidismo, y casi casi el monopartidismo: en cada circunscripción electoral se elige a un sólo candidato (a veces con dos vueltas), por lo que una victoria no muy salvaje en voto popular puede llevar a arrasar en número de diputados.

La cuestión ahora es quién se convierte en el principal partido de la oposición. La izquierda está ahora mínimamente organizada, así que se espera que presenten un sólo candidato en cada distrito. En la derecha, en cambio, se va a aplicar la ley de la selva: con el voto muy fraccionado (el UPM sacó 27.80% de los votos en la primera vuelta, mientras que el Frente Nacional de Le Pen sacó el 17.90%), y aprovechando que con la derrota en las presidenciales Sarkozy no se presenta, y por tanto UPM se queda un poco huérfana de líder, Le Pen espera asegurar varios escaños, y quizás, con un poco de suerte, convertirse en el principal partido de la oposición. Si no puedes vencer al bipartidismo, únete a él.

Donde sí que se ha roto el bipartidismo es en Grecia, y de qué manera (aunque, todo hay que decirlo, quizás el país se jugaba más en las elecciones francesas que en las propias). Los dos partidos antiguamente mayoritarios suman 149 escaños (108 de la derecha, 41 de la izquierda) en un parlamento de 300, cuando en las anteriores elecciones sumaron 251. El segundo partido más votado es un frente de pequeños partidos de izquierda que ha sacado 52, 39 más que en las anteriores elecciones. El cuarto y el séptimo partido son de nuevo cuño, con la friolera de 33 y 19 escaños respectivamente. Pero la gran estrella es, sin duda, la Aurora Dorada de Nikolaos Michaloliakos, sexto partido más votado con su 6.97% del voto. A la hora de describir su signo político, una imagen vale más que casi cualquier número de palabras:

Michaloliakos con dos altos cargos de su partido. No sabemos si se les considera ministrables, ni qué ministerio ocuparía cada uno, caso de haber ganado las elecciones.

Hay que reconocerles la originalidad con el nombre del partido: Aurora Dorada es mucho más lírico que las combinaciones habituales, más en la línea del Frente Nacional de Le Pen. Imagino que se comieron tanto la cabeza con el nombre que no les quedó tiempo para pensarse la bandera: ellos aseguran que no es una esvástica, lo que es verdad, pero también es verdad que se parece más a una esvástica que a la cara de un gatito, por ejemplo. Michaloliakos ya ha soltado perlas como que habría que minar las fronteras, no para que los inmigrantes mueran, sino para que no entren (no está claro que el hombre entienda, pese a su pasado militar, cómo funciona una mina). Son buenos tiempos para el populismo xenófobo: asusta tanto el inmigrante pobre que viene a robarnos el trabajo como el extranjero rico que acosa al país con tretas financieras. Que la reacción a la austeridad impuesta por Merkel sea el espectacular aumento en votos de un partido neonazi no deja de tener su puntito de ironía, pero así están las cosas.

Es de suponer que en unos meses se repetirán las elecciones, dado que nadie quiere pactar con los antiguos partidos mayoritarios, y está bastante complicado que el resto se entiendan todos entre sí. La pregunta es no sólo si Grecia tiene tiempo para desperdiciar, sino qué pasará si continúa la ingobernabilidad, y con un parlamento altamente antieuropeísta y poco amigo de una nueva intervención.

Sacrificios

May 1, 2012

Primero de Mayo, el más simbólico en años. En España el día viene dominado, como todo últimamente, por las protestas contra los recortes del Gobierno, los aplicados y los por aplicar: ya estamos avisados de que quedan cuatro años de reformas semanales. Para una vez que Rajoy explica algo, y es para darnos un disgusto. En Francia se han aplicado aquello de las barbas del vecino, y los sindicatos han salido a la calle a avisarle al futuro presidente (muy probablemente François Hollande) que se modere con las tijeras. El socialista ya se ha aplicado el cuento; falta ver ahora qué opina Merkel.

El Día de los Trabajadores tiene su origen en 1886, cuando la Federación de Sindicatos de Estados Unidos y Canadá convoca protestas para exigir la jornada de ocho horas. Aunque la huelga comienza el 1 de mayo, los hechos clave tienen lugar el día 4, en la llamada Masacre del Haymarket de Chicago, que acaba con siete policías y al menos cuatro manifestantes muertos. A día de hoy aún no se sabe quién lanzó la bomba que inició los disturbios, aunque hay quien apunta a la agencia de detectives Pinkerton, que en 1892 serían contratados por Henry Clay Flick para acabar con la huelga en la siderurgía de Homestead (Pennsylvania) de la Cargenie Steel Company, lo que acabó como el rosario de la aurora. La histeria antianarquista que se vio en Chicago en los años siguientes no debió de ser muy diferente a lo que describe Aleksander Hemon en su novela The Lazarus Project.

Masacre en el Haymarket

Grabado de 1886 describiendo la revuelta del Haymarket con, al parecer, discutible realismo.

La Segunda Internacional Socialista decide en 1889 convocar una manifestación en el aniversario de las protestas de Chicago; en 1891 se decide convertirlo en un evento anual. Con el tiempo, y no sin dificultades, como los disturbios de 1894 en Cleveland, el Primero de Mayo se establece como el Día Internacional de los Trabajadores en casi todo el mundo (en Estados Unidos, en cambio, Labour Day se celebra en Septiembre). No hay señal más clara de esta aceptación que el hecho de que en 1955 la Iglesia Católica decida subirse al carro y dedicar el día a San José Obrero, Patrón de los artesanos, los trabajadores y, no es broma, los que luchan contra el comunismo. El que no corre vuela.

La elección del Primero de Mayo para las primeras manifestaciones no es casual, sino que aprovecha el May Day del mundo anglosajón, los Mayos en España, una celebración pagana, relacionada con el Beltane celta o el Walpurgis germano, celebrando la llegada del buen tiempo y que en muchos sitios culminan con bailes en una vara de mayo. Igual que la Iglesia reconvirtió las celebraciones paganas del mes de mayo en culto a la Virgen María, los movimientos obreros se aprovecharon del May Day para crear el Día del Trabajador. La cosa no deja de tener su simbolismo: las ofrendas en especie en espera de una buena cosecha fueron substituidas por la ofrenda del salario perdido en la huelga en espera de unas mejores condiciones laborales.

Aunque nadie lo diría mirando la foto, se supone que los niños están divirtiéndose.

El May Day ocupa un lugar central en la película de culto The Wicker Man, que procedo a destripar alegremente. El sargento de policía Neil Howie (Edward Woodward) llega a la isla de Summerisle alertado por la presunta desaparición de una niña. Howie, devoto cristiano, descubre que los habitantes de la isla son paganos, liderados por Lord Summerisle (Christopher Lee), y sospecha que la niña ha desaparecido para ser parte de un sacrificio humano con el objetivo de apaciguar a sus dioses tras una mala cosecha. Howie se infiltra en la celebración e intenta salvar a la niña, para finalmente descubrir que todo es una trampa y que él es el sacrificio humano. La película acaba con la muerte de Howie dentro de un hombre de mimbre (wicker man) en llamas.

La película es fantástica, y aunque tuvo una acogida modesta en su estreno en 1973, hoy está considerada una obra de culto (en cambio el remake de 2006, con Nicolas Cage, ha sido unánimamente descrito como un espanto). Ha sido una influencia para varias bandas de música, desde Iron Maiden a bandas más interesadas en lo pastoral y pagano, como Agalloch, que en su EP The White incluyen cuatro canciones con fragmentos de la película, como este “we carry death out of the village” entonado por una procesión de niños cargando un muñeco amortajado:

No es raro que a las grandes historias de terror se les busquen simbologías de lo más variado, desde los vampiros como alegoría del sexo a los zombis vistos como una representación del miedo a las oleadas de inmigrantes pobres. Aunque es probable que muchas fueran intencionadas, está claro que el género se presta a este tipo de juegos. The Wicker Man no iba a ser menos, incluso en días dominados, ya hemos dicho, por los recortes.

La película explica como el abuelo de Lord Summerisle introdujo el paganismo en la isla como parte de un plan que incluía también nuevas semillas capaces de producir mucho más; el personaje de Christropher Lee se limita a seguir la obra de su antepasado. En la maravillosa escena final, justo antes de ser sacrificado, el sargento Howie intenta convencer a la gente del pueblo de que la cosecha ha fallado porque las nuevas semillas son muy agresivas y la isla no está preparada para ellas, y que matarle no servirá de nada, que la cosecha volverá a fallar, y que entonces la única solución que les quedará será sacrificar al propio Summerisle, que intentando apaciguar las posibles dudas del pueblo repite con contundencia “sé que no fallarán”. La diferencia con nuestra situación es que casi nadie espera ya a estas alturas que los que nos vendieron las semillas y ahora nos venden los sacrificios vayan a pagar ni por lo uno ni por lo otro.

Nuestro muñeco está relleno de estado de bienestar.