Intereses

A estas alturas de la película parece claro que la crisis económica europea es eso, europea. Quizás empezó como parte de la crisis mundial, quizás la culpa no fue del chachachá sino de Lehman Brothers y compañía, pero a día de hoy esa crisis inicial ha ido mezclándose con problemas propios de la Unión Europea, y esta nueva losa, mejorada y ampliada, es básicamente nuestra, por mucho que no nos afecte sólo a nosotros.

Paul Krugman, el profesor de economía de Princeton y premio Nobel pluriempleado hoy día como paladín del keynesianismo y heraldo del apocalipsis, ha escrito un artículo (original aquí) a cuenta de las elecciones legislativas griegas, en el que viene a decir que los griegos tienen culpa, pero no toda. De la traducción de El País:

Desde que Grecia cayó en picado, hemos oído hablar mucho de lo que no va bien en todo lo que sea griego. Algunas de las acusaciones son ciertas, y otras son falsas, pero todas ellas son irrelevantes. Sí, existen importantes fallos en la economía griega, en su política, y, sin duda alguna, en su sociedad. Pero estos fallos no son los que causaron la crisis que está desgarrando a Grecia, y que amenaza con extenderse por Europa.

No, los orígenes del desastre se encuentran más al norte, en Bruselas, Fráncfort y Berlín, donde las autoridades crearon un sistema monetario profundamente defectuoso —y quizás abocado a morir— y luego agravaron los problemas de ese sistema sustituyendo el análisis por las lecciones de moral. Y la solución a la crisis, si es que existe alguna, tendrá que llegar de los mismos lugares.

El artículo viene a decir que los griegos son corruptos, viven por encima de sus posibilidades y son poco productivos, pero que también trabajan muchas horas y tienen menos gastos sociales que otros países europeos. En resumen, que las circunstancias de Grecia no explican por qué están como están, especialmente comparando con algunos estados de Estados Unidos, que también son menos productivos y más pobres que los demás.

¿Por qué están los griegos como están, entonces? Porque es complicado tener una moneda común si no se tiene un gobierno común, o por lo menos una política económica común. Su versión coincide como un calco con la que George Soros dio a principios de mes en el Festival of Economics (tal cual, eso sí que es un nombre) en Trento (transcipción aquí y resumen de NPR aquí):

La charla dura unos tres cuartos de hora (más media hora de preguntas), porque trata de más cosas y porque a Soros le gusta extenderse y mencionar siempre que puede que tiene un conceptual framework que desarrolló cuando estudiaba con Popper (claro que si yo hubiera estudiado con Popper puede que también lo dejara caer de vez en cuando aunque no viniera mucho a cuento, todo hay que decirlo). Es un poco menos agresivo que en otras ocasiones (esta vez no ha dicho que Merkel es la que ha causado la crisis, con todas las letras), pero también reparte una buena ración de estopa.

La historia de Grecia que cuentan Krugman y Soros viene a ser más o menos esta:

Primer Acto:

Grecia, nuestro héroe, es un humilde país del mediterráneo. Su economía no es para tirar cohetes, pero va tirando vendiendo barato, con el turismo y con los barcos, que es algo así como el negocio familiar. De vez en cuando pide dinero prestado, pero como la gente no se fía mucho tiene que pagar unos intereses bastante elevados (estamos hablando de más del 15%).

Un día sus vecinos le invitan al club que han abierto. El club lo preside, de forma oficiosa, Alemania, que por aquel entonces acaba de arrejuntarse consigo misma (tras un autodivorcio de unos cuarenta años), y que tiene grandes planes para el club. Sin embargo algunos de sus vecinos ponen mala cara cuando habla de una unión política (hay que recordar que el autodivorcio no fue porque sí), y la cosa se queda en una unión básicamente económica.

Esta unión económica culmina en 1999 cuando los miembros del club empiezan a usar todos la misma moneda. Esto tiene dos consecuencias que entonces no parecen tan importantes. La primera es que los miembros del club se quedaron sin su máquina de imprimir billetes.

La segunda es que se permite a los bancos de los países del club prestarle dinero a todos los miembros como si fuera su propio país: entre otros detalles, sin apartar fondos por si la cosa sale rana, y con el Banco Central Europeo considerando que toda la deuda es igual de fiable, venga de donde venga.

Segundo Acto:

Dadas las nuevas condiciones, Grecia y el resto de países con economías más bien modestas se encuentran con que todos los bancos quieren dejarles dinero, y muy barato. En poco años los intereses son los mismos para todos los países.

En ese tiempo Alemania decide reformar su economía, y aprovechando que ahora le puede a vender a los demás países del club usando su misma moneda se convierte en una máquina de producir coches (y lo que no son coches), el país que más exporta del mundo.

En otros países, sin embargo, se dan burbujas hipotecarias y de consumo, suben los salarios, y se hacen menos competitivos (antes lo poco que fabricaban lo fabricaban barato, ahora ya ni eso). Pasan a mantenerse no por ser baratos, sino gracias a las burbujas y a lo fácil que les resulta conseguir dinero prestado a unos tipos de interés bajísimos (en torno al 5%), muchas veces de bancos alemanes.

Se empieza a crear una división dentro del club entre países muy competitivos y países poco competitivos. Pese a todo la situación parece estable, hasta que…

Tercer Acto:

En 2008 el primo de Zumosol del otro lado del Atlántico se despierta un día y se encuentra con que Lehman Brothers está en bancarrota. Las fichas de dominó empiezan a caer una tras otra.

Los bancos del mundo entero empiezan a mirar los préstamos y las inversiones que tienen por ahí, y descubren que la mayoría valdrían lo mismo si estuvieran en dinero del Monopoly.

Esto les lleva a mirar con lupa la deuda que viene de los países europeos, y deciden que aunque les han dicho que son todos iguales, en realidad algunos son más iguales que otros. Los bancos deciden dejar de prestarle dinero tan fácilmente a los países como Grecia, que como ha dejado de ser competitiva, empieza a tener problemas para devolver lo que ya debía. Esto hace que los bancos, asustados de perder el dinero que le han prestado a Grecia, se pongan muy nerviosos, y decidan prestar menos dinero que antes, con lo que Grecia tiene aún más dificultades para pagar lo que debe, con lo que los bancos…

Se han visto por ahí pescadillas que se muerden la cola con menos saña.

Mientra tanto Alemania, que ahora no quiere ni oír hablar de más unión de la que ya hay, dice que cada palo aguante su vela, que el Banco Central Europeo no está para arreglar estas cosas, y que de imprimir más billetes ni hablar, que la última vez que hicieron algo así acabaron autodivorciados cuarenta años. Se descubre por tanto que el club es más que un club, pero no lo suficiente.

Soros cuenta más cosas (por ejemplo, cómo los bancos europeos están reorganizando su deuda para que esté todo menos interconectado, lo que permitiría cerrar el club de forma mucho menos traumática), pero el porqué de la situación griega es básicamente ese. Todo esto está resumido en el siguiente gráfico, que hace honor al dicho de las imágenes y las mil palabras:

Intereses de la deuda europea: de dónde venimos y a dónde vamos.

Qué claro se ve todo cuando se puede reducir a siete líneas de nada. Lo que nos lleva al…

Cuarto Acto:

¿Y ahora qué? Pues en eso estamos, y es que lo va a determinar si esto se queda en tragicomedia, tragedia o tragedia-con-balcones-a-la-calle.

Por ahora y visto cómo cambia todo de un día para otro, nadie quiere mojarse mucho. Pese a eso, parece que casi todo el mundo está de acuerdo en que el euro peligra, y que para salvarlo hace falta un poco menos de austeridad y un poco más de liderazgo por parte de Alemania (no faltan planes más detallados).

Soros cree que la desapareción del euro sería terrible para todo el mundo, Alemania incluida, tanto por el dinero que sus bancos tienen prestado por ahí como por el daño que haría a su capacidad de exportar, y que por lo tanto al final hará lo necesario para salvar la situación.

El miedo es que puede que haga lo justo y necesario para ir tirando sin más, lo que empeoraría la diferencia entre los países competitivos que tiran del carro y el resto, agobiados por las deudas, incapaces de reformar su economía y necesitados constantemente de ayuda económica.

Y ahí andamos.

2 Responses to “Intereses”

  1. Lenteja Says:

    Peaso post que te has currado, así ya no abro el periódico, para qué? : )

    Esto le pasa a los griegos por no patentar el yogur en su día. A ver qué iban a hacer los alemanes sin su postre favorito…

    Lo lamentable y frustrante es que no seamos capaces de dejar de lado los acontecimientos más oscuros y empezar de cero. La mayoría de nazis están muertos o a punto… Dan ganas de que llegue un tifón y se lleve toda la Historia por delante menos los monumentos bonitos y no sepamos ya nada los unos de los otros.

  2. manuel vera Says:

    Muy bueno el post…, con tantas noticias, análisis y columnas no lo tenia tan claro como lo has dejado tu.

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