Apetito

Hace hoy 25 años salía a la calle Appetite for Destruction, el primer disco de Guns N’ Roses, y uno de los muy mejores discos de rock duro de la historia. Abre con Welcome to the jungle, cierra con Rocket Queen, y entre medias otras diez canciones a cada cual mejor, una tras otra en un sin parar arrollador. Una cosa redonda, que además suena igual de bien hoy que en 1987:

El disco está grabado tras años de malvivir y dar conciertos sin parar, y se nota. Es fresco, variado, agresivo, y cuando Axl Rose canta sobre sexo, drogas y rock n’ roll logra que no suene a cliché. Como en su día los Rolling, AC/DC o Aerosmith, los primeros Guns N’ Roses sonaban a mala vida, a sexo, a suciedad, a noches de farra descontrolada, a peligro.

La cosas no tardaron en venirse abajo. Steven Adler, el batería, fue expulsado por excesivo consumo de drogas (y que te echen por eso de Guns N’ Roses es para preocuparse) y substituido por Matt Sorum, que aunque técnicamente es impecable, tenía un estilo más contundente, sin la agilidad y la versatilidad de Adler, que eran clave. Poco después se marchó Izzy Stradlin, guitarra rítmica y principal compositor en la sombra de las dos estrellas, Axl Rose y Slash. Para entonces la banda ya había sacado los dos Use your Illusion, que aunque tienen sus momentos, están muy lejos de la maravilla que es el Appetite, y que se podrían haber beneficiado mucho de un poco de tijera, tanto recortando algunas canciones como eliminando otras por completo.

De lo que vino luego, para qué hablar. Hoy día Axl Rose sigue adelante con la banda, hecho una acartonada caricatura de sí mismo (pese a que los músicos, incluyendo a Ron Thal, son todos estupendos), y ninguno de los miembros originales ha logrado acercarse por su cuenta al éxito de sus inicios.

Sin embargo, gracias a la magia de internet (Youtube, te queremos), ahora tenemos la opción de ver cómo fueron los conciertos en los años buenos, como este directo del 2 de Febrero 1988 en el Ritz de New York, cuando Appetite aún estaba escalando al número uno que alcanzaría por fin en septiembre de ese año, más de un año después de ser editado:

O este concierto de 1986, un poco antes de firmar con Geffen Records, en el Roxy, uno de los clubs de Hollywood donde empezaron a labrar su leyenda, y que incluye versiones de Jumpin’ Jack Flash de los Rolling Stones y Mama Kin de  Aerosmith:

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