Desolación

Jueves 16 de agosto.

Laboratorio en una escuela de ingeniería francesa. Tras un puente de tres días, un grupo de intrépidos investigadores decide reincorporarse al trabajo, en vez de decir aquello de donde caben tres, caben cinco. A la hora de la comida se dirigen, con poca esperanza, hacia el comedor (el restaurante más cercano está a una hora a pata). El comedor está efectivamente cerrado, pero hay alguien repartiendo bolsas con una especie de picnic por tres euros. Una primera mirada a la bolsa indica que el picnic va a ser tirando a austero. Los intrépridos investigadores deciden irse a comer sentados sobre la hierba, al lado del lago.

Ya que la comida va a ser mala, al menos disfrutar del solecito.

La bolsa contiene una ensalada y una lata, con dos combinaciones posibles: ensalada de arroz con atún y lata de paté, o ensalada mexicana con atún y lata de atún. Sí, más atún, que se ve que es muy sano.

Al intrépido investigador español le toca la segunda opción.

También hay una botella de agua, una pieza de pan (que no es del día, y que no está claro que sea de la semana), un pastelito y un postre de crema de chocolate.

Al intrépido investigador español no le gusta el chocolate.

El intrépido investigador español decide que al día siguiente no le va a pasar lo mismo, y que va a venir mucho mejor preparado.

Jueves 17 de agosto.

Laboratorio en una escuela de ingeniería francesa. El intrépido investigador español viene preparado con ensalada, embutido (que para algo acaba de volver de España), pan y fruta. Visto el patio, se podría haber traído también una pelota de voleibol para charlar con ella: si el laboratorio tuviera más mugre parecería el decorado de una película post-apocalíptica.

El intrépido investigador español cree haber oído pasos en el pasillo, pero le da miedo mirar por si es un zombi.

Aunque la comida es mucho más satisfactoria que la del día anterior, para el año que viene el intrépido investigador ha decidido optar por una filosofía alternativa para resolver el problema del cierre del comedor.

Donde caben tres caben cinco, vaya que si caben.

Nota: Sí, dice la RAE que voleibol se escribe así. Ya, yo me he quedado igual.

3 Responses to “Desolación”

  1. Lenteja Says:

    Así que los franceses también se cojen sus macropuentes no legítimos, está bien que lo comentes…

    No me imagino una vida sin chocolate, preferiría comer todos los días en un pasillo solitario a base de ensaladas de atún antes que quedarme sin él… o bueno, no sé.🙂

  2. Lenteja Says:

    se cogen (juro que me paso el día leyendo)

  3. FLJ Says:

    No legítimos no: simplemente todo el mundo sabe que ahí conviene gastar dos días de vacaciones.

    Ellos mismos bromean sobre lo muerto que está todo en agosto.

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