Votando

Empiezo a ver los primeros comentarios en Facebook de amigos americanos que han votado ya (descontando, claro está, a los que votaron por correo), pero aún quedan horas para que se sepa nada medio fiable (CNN tiene una estupenda página preparada, pero está todo en blanco). Recordemos, para matar el tiempo, cómo va la cosa:

Los votos electorales

Reliquia de cuando las colonias, cuando un candidato gana un estado (incluyendo a Washington D.C.), se lleva todos los votos electorales del mismo, menos en el caso de Nebraska y Maine, que quizás para ahorrarse el acoso de los candidatos, pueden repartirlos.

En la práctica esto significa que ni Romney le va a dedicar mucho esfuerzo a Nueva York, ni Obama a Texas, y que la cosa se decide en los swing states, que son los que no tienen una mayoría clara. Este año la cosa se decide en, por orden de número de votos electorales, Florida, Ohio, North Carolina, Virginia, Winsconsin, Colorado, Iowa, Nevada y New Hampshire, con el resto básicamente vendidos.

Aún más en la práctica: si vives en Ohio, hace meses que te dan la murga sin parar.

La victoria

A día de hoy (el número de votos por estado cambia), ganar consiste en sacar 270 votos. El New York Times tiene un fascinante gráfico interactivo, demostrando todas las posibilidades de que gane cada candidato. Entretenidísimo. Por ejemplo, si Obama gana Florida (poco probable), Romney tendría que ganar todos los otros estados en liza para ganar. Si Romney gana Florida y Ohio, Obama se queda con 60 combinaciones, y Romney con 64. En total hay 512 opciones, 431 combinaciones en las que gana Obama por 76 en las que lo hace Romney. Algunas suponen victorias ajustadas, mientras que otras darían lugar a diferencias en votos que parecerían una paliza, sino fuera porque, en voto popular, la cosa va a estar ajustada sí o sí.

Pero, ¿y las cinco opciones que faltan para sumar 512, pregunta el astuto lector?

El empate

Un empate sería una situación rocambolesca y tirando a fascinante, pero no imposible . ¿Qué ocurre entonces? El nuevo Congreso (recordemos que también se renuevan parte de las cámaras) elige al presidente, y el Senado al vicepresidente, con el voto del actual vicepresidente decidiendo posibles empates en el segundo caso.

A efectos prácticos, y según las predicciones, un empate resultaría en Romney como presidente y Biden como vicepresidente. La disfuncionalidad al cuadrado.

Las predicciones

Todo el mundo parece estar de acuerdo en que los cinco casos que llevarían a empate son poco probables, pero casi nadie quiere mojarse más allá de eso. Excepto Nate Silver, que se hizo famoso con estadísticas sobre béisbol, y que en las elecciones de 2008 fue capaz de predecir 49 de los 50 estados (menos Indiana, que se decidió por un 1% del voto) y los 35 senadores que se elegían al mismo tiempo. Esto le hizo famoso, y le ha llevado a tener blog en el NYT. Su opinión es de todo menos tímida (ahora mismo, con predicción del 6 de Noviembre a las 10 de la mañana en España), da un 91.6% de probabilidades de que Obama gane. La gente ha criticado sus métodos sin aportar números (sólo impresiones y vaguedades); él ha dicho que si alguien quiere apostar, está dispuesto; el NYT se ha enfadado porque lo de apostar no es elegante; gente sale a defenderle… Un jaleo, vaya. Y todo esto teniendo en cuenta que si ganara Romney eso no querría decir que su modelo está mal: podría ser que ha salido una opción del 8% que le da de ganar. La única forma de comprobar la validez sería celebrar 1000 elecciones independientes, y ver la media. Y desde luego no quiere decir que Obama vaya a ganar con el 90% del voto, como dicen algunos. El peligro de la estadística: la mayoría no la entiende, pero todo el mundo cree que sí.

Las anécdotas

No van a faltar, desde las votaciones a oscuras en Nueva York y New Jersey hasta la ley en Winsconsin que prohíbe publicar fotos de la papeleta rellena. La ley tiene como objetivo impedir que la gente pueda vender su voto, y usar una foto como prueba, pero los que por poco se meten en problemas han sido un alto cargo demócrata y otro republicano, que desde luego no son sospechosos de haber vendido nada.

California

California y su democracia directa le dan otro toque de color añadido al tema. Once proposiciones a nivel estatal, incluyendo la 34, que cambiaría la pena de muerte por cadena perpetua, más un sinfín de proposiciones locales, un batiburrillo de impuestos, cambios en districtos escolares o electorales y otros tecnicismos, aliñados por perlas exóticas como la proposición B de Los Angeles, que obligaría a los actores porno a llevar condón, lo que puede que llevara a la industria del porno a mover el chiringuito, provocando pérdidas millonarias (y ganancias en otro sitio). Los caminos de la urna son, cuanto menos, pintorescos.

 

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