Archive for the ‘Arte’ Category

Advertencia

October 14, 2010

 

 

Sam Francis, Blue Balls VIII, 1961-62 (detalle).

 

 

Los Angeles offers the most dramatic instance of the unbridgeable abyss between America’s classes, cultures, races, and individuals, between its Utopian fantasy and its dystopic reality. …I always believed that God would destroy L.A. for its sins. Finally, I realized that He had already destroyed it, and then left it around as a warning.

Lewis Baltz.

 

 

Robert Irwin, Untitled, 1968-69 (detalle).

 

 

Retrospectiva de la colección permanente del MOCA.

 

 

Exit through the gift shop

July 18, 2010

El documental arranca con Banksy (careta, voz distorsionada, acentazo inglés) diciendo que todo esto empezó como un proyecto de documental sobre el street art, hecho por otro tío, y que acabó como acabó.

El tío en cuestión es Thierry Guetta, francés residente en Los Angeles, obsesionado con grabar su vida en vídeo. Graba todo el tiempo. Luego no hace nada con ello, simplemente guarda las cintas.

Guetta resulta ser primo del artista callejero Invader. Cuando Guetta se entera, se obsesiona con el mundillo, y empieza a grabar a las principales figuras del street art, incluyendo entre otros a Shepard Fairey, inicialmente conocido por la campaña Obey con André el Gigante, aunque hoy día mucho más famoso por el poster Hope de Obama.

Guetta acaba convertido en un perfecto guía de Los Angeles, conocedor de los mejores lugares para colocar arte urbano. Y es por ese motivo que un día recibe una llamada de Banksy, en su primera visita a la ciudad. Los dos acaban colaborando (por ejemplo en el preso de Guantanamo en Disney Land, donde Guetta pasa unas horas siendo interrogado por la seguridad del parque), y se gana la confianza de Banksy, que le deja incluso grabar en su estudio en Inglaterra.

Esta época coincide con la gran explosión en popularidad del arte urbano. Banksy y las demás grandes figuras, preocupados por la imagen de su movimiento, le dicen a Guetta que es hora de que vea la luz el supuesto documental que lleva años grabando.

Aquí es cuando la cosa se sale de madre.

Guetta le entrega a Banksy una hora y media de fragmentos de pocos segundos, con música cacofónica. Una pesadilla. Banksy comenta que en ese momento empezó a dudar de si estaba frente a un cineasta, o un enfermo mental con una cámara. Y aún así, había muchas horas de vídeo fantástico, así que decide ir a Los Angeles a pedírselo, para intentar montarlo él.

Para entonces Guetta ha empezado a desarrollar arte por sí mismo, bajo el nombre de Mr Brainwash. Banksy le sugiere montar una pequeña exposición, para tener una excusa para ir a Los Angeles. El problema es que a Guetta se le va la pinza, hipoteca su casa, alquila un recinto enorme y contrata a un ejército de artistas y diseñadores para que creen piezas siguiendo sus instrucciones. Usando un par de frases promocionales de Banksy y el resto de artistas más conocidos, junto a una capacidad innata para el autobombo, logra que la exposición sea un éxito, vendiendo cientos de piezas por precios desorbitados, ante la desaprobación de sus antiguos compañeros, que ven semejantes excesos como una perversión de su movimiento.

La pregunta que todo el mundo se hace es cuánto hay de documental, cuánto de ficción, y cuanto de tomadura de pelo por parte de Banksy y asociados.

Por un lado, el metraje de los otros artistas trabajando parece completamente real. La gente está más delgada y más joven. El paso del tiempo, de varios años, parece innegable. Alguien ha grabado esas imágenes, hace años.

Pero el resto de la historia, especialmente desde el nacimiento de Mr Brainwash, bien podría ser un montaje de Banksy para reírse de la gente. Hay quien cree que él está detrás de todas las piezas (que por tanto serían falsas, pero valdrían más dinero que si fueran verdaderas), y quien cree que la historia es un disparate tal que tiene que ser cierta.

Yo, francamente, no me atrevo a opinar.

Lo que sí está claro es que la película es fascinante y divertidísima, con un ritmo tremendo pese a los múltiples saltos que va dando. El metraje con Banksy trabajando (la cabina de teléfono, el preso de Guantánamo) es una gozada, y él da la impresión de ser un tipo de lo más normal y gracioso, el amigo que todos queremos tener.

De las películas más originales y disfrutables que he visto en mucho tiempo.

Frank Frazetta

May 11, 2010

Me enteró vía Sergio Leone and the Infield Fly Rule de que se ha muerto Frank Frazetta.

Aunque empezó dibujando cómics, a los dieciséis años, Frank Frazetta pasará a la historia por sus portadas de libros (especialmente novelas pulp, de fantasía y ciencia ficción) y revistas (Creepy), pinturas al óleo de una destreza exquisita. Misteriosas mujeres con poca ropa, bárbaros con espadones y poca ropa, fieras salvajes, monstruos, simios gigantes, templos, junglas, las ilustraciones de Frazetta sentaron las bases del género de espada y brujería, y a día de hoy son la base de la imaginería que asociamos con las historias de Edgar Rice Burroughs o Robert E. Howard.

No fueron sus únicos trabajos. Un dibujo de Ringo Starr en Mad le llevó a hacer carteles de cine, como el de El Baile de los Vampiros, donde alterna el realismo extremo con un estilo más carticaturesco. Estos trabajos, así como algunas portadas para discos, le proporcionaron mucho más dinero que sus trabajos habituales, y contribuyeron a hacerle conocido en círculos más amplios.

Su estilo creó a un ejército de seguidores/imitadores directos (como Boris Vallejo), aunque su influencia llega (bastabte diluida) hasta gente del palo de Luis Royo. Y aunque muchos usaron los mismos temas, con un nivel parecido de detalle y acabado en las texturas, lo más habitual es que acabaran produciendo imágenes estáticas, muertas. Para mi gusto lo más destacado de Frazetta es el dinamismo de sus escenas, el cómo logra que sus pinturas con óleo tengan la misma sensación de vitalidad e inmediatez que sus dibujos.

En una era en la que no había apenas una comunidad de aficionados al cómic o la fantasía, Frazetta era una estrella sin saberlo. Bernie Wrightson contaba en Comic Con cómo lo conoció en una de las primeras convenciones que se celebraron en los Estados Unidos, y cómo Frazetta se sorprendió de tener tantos admiradores, y de inspirar a tantos aspirantes a dibujante. Y es que pese a que trabajó en no pocos tebeos (Buck Rogers, Li’l Abner, Little Annie Fanny en Playboy, con Harvey Krutzman) su principal aportación al medio ha sido influenciar a muchos otros, como Wrightson o Simon Bisley.

Se nos fue ayer, 10 de mayo de 2010, a los 82 años.

Un grande.

Las imágenes salen de aquí.

Documentales

February 1, 2010

I.- Banksy

El arma secreta de este año en la Berlinale es Exit Through The Gift Shop, el documental que el propio Banksy ha realizado sobre sí mismo y el arte callejero en general. O algo parecido, porque lo que he leído sobre la película, estrenada recientemente en Sundance, es cuanto menos confuso.

Según parece (leído por ejemplo aquí y aquí, yo no he tenido aún el gusto de ver la película), el documental empieza con la historia de Terry Guetta, dueño de una tienda en Melsore, y con la costumbre de grabar su vida, continuamente. Su primo es un artista callejero, conocido como Space Invader, y Guetta comienza a grabarle trabajando, así como a otros miembros de la comunidad. Finalmente acaba llegando hasta Banksy, al que se ve trabajando en su taller (del que no se muestra la cara, y con la voz distorsionada), e incluso colabora con él en Los Ángeles, por ejemplo para instalar un muñeco con pinta de prisionero de Guantánamo en Disneyland.

Aquí es cuando la película empieza a volverse rara del todo. Banksy le pide a Guetta que le envíe el montaje de la película, que resultan ser dos horas montadas de forma estrambótica, con música rara y animaciones sin venir a cuento. Para entonces Guetta ha decidido convertirse en un artista callejero, Mr. Brainwash, llegando al punto de hipotecar su casa y su negocio para pagarse una exposición, que resulta ser un éxito, pero sus compañeros de la comunidad de arte callejero consideran que se ha vendido. Creo entender que la parte final del documental está rodada por Banksy y compañía, pero no queda claro.

Todo esto puede ser un montaje (o fake, que se dice ahora) como una catedral, pero desde luego suena fascinante. Y aunque Banksy no aparezca todo el rato, verle trabajar tiene desde luego su punto. Espero que acabe llegando a los cines de toda la vida, pero con los documentales es siempre complicado.

Como nota final: un supuesto Banksy apareció mientras tenía lugar el festival de Sundance, sugiriendo que quizás estaba viendo la película, uno más entre los demás espectadores.

II.- Gogol Bordello

Descubrí a Gogol Bordello gracias a allmusic. Se describen como punk gitano, y su último disco, Super Taranta!, es un torbellino. tiene también en la calle un documental, Non Stop, con entrevistas, vídeos de actuaciones, y la colaboración de algunos amigos y padrinos espirituales, como Manu Chao.

Su líder, Eugene Hütz, es un personaje fascinante, que actuó en la adaptación al cine de Everything is Illuminated (fantástica novela de Jonathan Safran Foer), y fue el protagonista de la primera película de Madonna, Filth and Wisdom. El documental ya prometería si sólo consistiera en oírle filosofar sobre la vida y el ser gitano durante hora y media, con ese tremendo acento que tiene. Si además contiene actuaciones con la intensidad de este Indestructible / Baro Foro en Coachella (el sonido falla a veces, pero el final es tan apoteósico que merece la pena), aún mejor:

III.- J. D. Salinger

Shane Salermo, joven guionista prodigio que ha hecho una fortuna escribiendo películas de acción, ha anunciado que ha acabado documental, en el que lleva años trabajando, sobre la vida de Salinger, que incluye entrevistas con 150 amigos y admiradores del escritor. Es de suponer que no tardará en surgir mucho material sobre Salinger, dada su popularidad y lo misterioso de su reclusión, pero el documental de Salermo es por ahora de lo más prometedor.

De todo lo que se ha dicho últimamente sobre el autor, a mí lo que más me ha asombrado es enterarme de que esta fotografía (cogida de El País; no he encontrado información sobre el autor) fue tomada por un fotógrafo al escape, mientras Salinger le agredía:

Por algún motivo siempre pensé que era una foto posada, quizás una muestar de humor por parte de un hombre conocido por su carácter de eremita. Resulta sorprendente que una foto tomada de forma tan precaria pueda no sólo ser excelente, sino además capturar tan bien la esencia del personaje. Quizás el resultado de un golpe de suerte retrate a Salinger mejor que los sesudos libros y documentales que están en camino.

Plástico

November 2, 2009

Chris Jordan es un fotógrafo cuyo trabajo se centra en criticar la sociedad moderna, desde el consumismo a la torturas en Abu Ghraib. Usa composiciones para ilustrar diversas estadísticas, cifras tan grandes que apenan tienen sentido de forma abstracta. Por ejemplo, esta imagen que desde lejos parecen cinco rectángulos lisos…

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… pero que en reaildad está formada por 2.3 millones de uniformes de prisiones, que representan los 2.3 millones de personas encarceladas en Estados Unidos en 2005.

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Jordan explica su método y su filosofía en una charla TED (el vídeo puede ver con subtítulos en español aquí).

Las fotos impresionan en directo, y algunos números son soprendente, pero aunque su objetivo sea humanizar las desorbitantes cifras, las imágenes siguen resultando demasiado distantes, frías, artificiales. La novedad se pasa rápido. La denuncia es obvia, las conclusiones tienen la sutileza de un martillazo.

El último trabajo publicado en su página web es totalmente distinto, aunque siga estando movido por uno de sus intereses habituales, el ecologismo. Son fotos de cadáveres de crías de albatros en las Islas Midway, con los restos de plástico que cargaban en el estómago.

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Las Islas Midway son un atolón en el Pacífico Norte, cerca de Hawaii. Aunque muy afectado por el hombre, su ecosistema es muy rico, y son el principal hábitat de varias especies de albatros. El problema es que está cerca del Gran Parche de Basura del Pacífico, una zona llena de basura flotante, creada por las corrientes del Pacífico, que arrastran hasta ahí restos procedentes de toda la mitad norte del océano. Aunque se empezó a especular con su existencia en 1988, es imposible detectarlo con fotos por satélite o rádar, y no fue hasta 1997 que el oceanógrafo Charles Moore se lo encontró, de forma accidental, durante un viaje. Aunque ha habido intentos de limpiarlo, y se siguen estudiandos posibilidades, no parece que el problema vaya solucionarse del todo en breve.

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Cuando los albatros adultos buscan comida para su crías, suelen llevarse también algo de plástico, que forma la gran mayoría de la basura flotante. Casi todos los albatros acaba con restos de plástico en el aparato digestivo. Aproxidamente un tercio de las crías muere asfixiada o envenenada. La toxicidad llega a otras especies, incluyendo peces que, a su vez, acaban siendo consumidos por el hombre.

Todo ello a causa de basura arrojada al mar a miles de kilómetros de distancia.

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Hoy, en nuestra sección “Gente que hace cosas fascinantes y las cuelga en internet”…

October 22, 2009

Glorioso. No sé el tiempo que habrá echado, pero la verdad es que le ha quedado de puta madre:

(Vía Scott McCloud)

Por qué invertir en investigación (V) – Lo otro

October 2, 2009

Y por último está toda la investigación que se lleva a cabo y que no tiene nada que ver con lo que normalmente se considera ciencia: literatura, filosofía, historia, historia del arte y cosas así, lo que finamente se llama Humanidades, y menos finamente “lo de letras”. Estos campos también tienen sus artículos, tesis doctorales, revistas, gente investigando y demás.

Habrá quién vea el gasto en estos campos como mecenazgo de las artes, más que como una inversión en actividad investigadora. En ese caso, se puede argumentar lo mismo que con la ciencia: es cierto que muchas cosas no llegarán a ningún lado, pero de vez en cuando produces un Picasso, un Bisbal, un Almodóvar, ejemplos dispares, pero todos ellos rentables motores económicos (y publicitarios) que son además muy exportables. O se puede recordar la genial defensa del apoyo público al arte que proporciona, de nuevo, El Ala Oeste de la Casa Blanca, donde se argumenta que hay una correlación entre el progreso de una sociedad y el progreso de su arte, y que más nos vale aplicarnos el cuento.

Si todo esto resulta un poco etéreo, siempre hay otros argumentos más concretas, más mercantiles: ahí está IKEA, que es verdad que muchas cosas las vende muy baratas, pero tienen muebles más caros y esos también se los quitan de las manos. Y no creo yo que el tan cacareado diseño escandinavo sea independiente del nivel de inversión y el estatus social que tiene el arte en Escandinavia.

Pero si se deja de lado la producción artística (e, incluso, los libros de divulgación, que pueden aspirar a una vida en las librerías que no tienen, por ejemplo, las tesis doctorales) y se piensa exclusivamente en la investigación pura y dura, la cosa se pone más complicada.Hay que ser realista: no se van a vender más ejemplares del Lazarillo de Tormes por el hecho de que se sepa quién lo escribió (salvo que se descubra que fue un antepasado de Cristiano Ronaldo). Mi opinión vuelve a ser la misma que con la investigación científica más abstracta: hay que hacerlo porque sí, porque es interesante, porque nos hace humanos. Investigar en arte e historia significa entendernos mejor, comprender cómo funciona nuestra sociedad, por qué estamos dónde estamos y hacemos lo que hacemos, y por qué nos expresamos como nos expresamos.

Las Ciencias nos ayudan a entender el mundo, las Humanidades a entendernos a nosotros mismos.

Oso hormiguero

September 16, 2009

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Zoom

September 8, 2009

Me gusta leer, así que me gusta leer en internet. Me gusta el cine, así que me gusta ver películas en internet. Me gustan los tebeos, así que me gustan si me los encuentro en internet. Y sucesivamente. Pero es raro encontrarse a gente que haga cosas en internet que sólo puedan hacerse ahí, en vez de usarlo simplemente como medio de publicar lo que podrían hacer igualmente (y en muchos casos querrían hacer) en formatos tradicionales.

Entre los que sí hacen cosas nuevas, descubrí hace poco que había una segunda versión de Zoomquilt.

Al igual que la primera versión, es una colaboración entre varios artistas, más de treinta, cuyas obras se van sucediendo unas a otras al hacer zoom, de forma cíclica. No es la Capilla Sixtina, pero entretiene, y se puede incluso bajar para usarlo como salvapantallas, o ver las imágenes originales que se usaron.

Herb and Dorothy

August 14, 2009

Herb y Dorothy Vogel tienen el mismo glamour que unas alpargatas de esparto. Están jubilados: él trabajaba en correos, y ella era bibliotecaria. Y aún así se les recibe como a miembros de la nobleza en todas las inauguraciones de galerías de arte en Nueva York.

Una posible explicación es el hecho de que su minúsculo apartamento en Manhattan contenía, además de gatos, tortugas y peces, unas 3000 obras de arte contemporáneo, de eso que se llama “valor incalculable”.

La pregunta pasa a ser, está claro, cómo consiguen un empleado de correos y una bibliotecaria adquirir semejante colección.

La respuesta abreviada: poquito a poco.

La versión larga puede verse en el documental Herb and Dorothy, y básicamente consiste en que los Vogel han vivido una vida austera, gastando todo el dinero sobrante en obras de arte, generalmente de artistas que estaban empezando su carrera, y que en muchos casos se hicieron famosos luego. No lo hicieron como inversión, ni para conseguir fama, ni con la idea de exponer las obras. Lo hicieron porque el arte es su pasión, y la colección el trabajo de toda una vida. Con el tiempo dejaron de ser clientes de los artistas y se transformaron en amigos: se pasaban por sus estudios para ver en qué trabajaban, los llamaban por teléfono cada fin de semana, incluso cuidaron al gato de Christo y Jean-Claude mientras trabajaban en su instalación Valley Courtain.

El documental consiste en los Vogel contando su vida, intercalada con gente dando su visión de los Vogel, sin más filigranas, pero la historia de esas dos personas costeando una de las principales colecciones de arte contemporáneo de los Estados Unidos con unos sueldos más que discretos  es tan insólita que no hace falta más. Una parte importante de la película se centra en cómo se gestó el destino final de la colección. Tras rechazar ofertas millonarios por partes de la colección, o por su totalidad, la National Gallery pudo ofrecerles lo que querían: un museo gratuito que se comprometiera a mantener la colección unida. La operación se convirtió en una empresa desproporcionada y surrealista, como cuando la gente de la National Gallery llega a su apartamento (que, siendo sinceros, no se diferencia tanto del de alguien con síndrome de Diógenes), empiezan a sacar cuadros para poder tasarlos, y acaban haciendo falta ocho camiones de mudanza para vaciar el piso, todo ello rezando para que se cierre el acuerdo, porque si no hay que traerlos de vuelta.

La National Gallery, tras hacer inventario, dijo que sólo podía hacerse cargo de unas mil obras. Con el resto se ha creado la iniciativa Cincuenta Obras para Cincuenta Estados, según la cual cada estado recibirá una donación de cincuenta obras, para así repartir la colección por todo el país.

Los Vogel donaron la colección, porque como no se cansan de decir, lo que les importaba es el arte, no el dinero. El responsable del acuerdo por parte de la National Gallery explica cómo querían hacer algo por ellos, y decidieron darles una especie de paga, para que pudieran comprarse un sofá (ahora que tenían dónde ponerlo, una vez que el apartamento no estaba lleno de cuadros apilados por todas partes) y ahorrar en vistas a problemas médicos y similares.

La siguiente vez que fue a verles, no había sofá: habían usado el dinero de la National Gallery para comprar más cuadros, que algún día acabaran en la National Gallery.