Archive for the ‘Economía’ Category

Cada mañana

April 7, 2010

Visto en Warren Ellis.

Socializar las pérdidas, capitalizar los beneficios

November 19, 2009

Joe Biden, vicepresidente de los Estados Unidos, en The Daily Show, con el siempre genial Jon Stewart, hablando de las ayudas a los bancos (traducción aproximada, puliendo el lenguaje oral):

Biden: Mi abuelo usaba una expresión estupenda, su nombre era Ambrose Finnegan, y decía: recuerda, Joey, es socialismo para los ricos, y capitalismo para los pobres.

Stewart: Pero ese es el problema, ¿por qué les hemos financiado?

Biden: Porque si no les hubiéramos financiado, estaríamos en una depresión, no en una recesión.

El abuelo de Biden no fue el primero en acuñar la frase (según la Wikipedia ya fue usada por Andrew Jackson, así como Martin Luther King, Gore Vidal o los Kennedy), pero a todos se les escapa el verdadero problema, que no es la parte de socialismo para los ricos, sino que la realidad se aproxima más a socialismo para las pérdidas de los ricos, y capitalismo para sus ganancias.

Quizás sea verdad que había que financiar a los bancos para evitar algo peor, pero en ese caso la pregunta es por qué no se les ha pedido que devuelvan el dinero (todo, parte, intereses, algo) una vez pasado el temporal (por no seguir la sugerencia de Paul Krugman y nacionalizarlos temporalmente).

Por más que me alegre ver a Biden hablando claro (y usando sin miedo el término socialismo, tan querido hoy día por los republicanos y Fox News), por mucho que reconforte ver que entiende la frustración del ciudadano medio, nada de eso sirve de mucho si se limite a reconocer el problema,  como si fuera una fuerza de la naturaleza.

Es malo que les hayamos pagado las pérdidas a los bancos, pero aún peor es que, dado que nada ha cambiado, la próxima vez volveremos a pagárselas.

Aristrocracia empresarial

October 13, 2009

Isabel de Castilla y Fernando de Aragón casan a su hija Juana con Felipe, hijo de Maximiliano I de Habsburgo. Su hijo, Carlos I, lo hereda básicamente todo, y se casa con Isabel de Portugal, de la que pasa a ser rey su hijo Felipe II. Es sólo un ejemplo de los muchos que pueblan la historia. La creación de un imperio en el que no se pone el sol depende tanto de la superioridad militar como de la puntería con los casamientos.  El problema es que tres generaciones más tarde te sale un Carlos II, y a partir de ahí hay poco que rascar.

Como enseña 1984, el poder se perpetúa mucho mejor si no tiene nombre, si no es un asunto familiar, si parece que el poder existe por sí mismo: el partido, la empresa, el sistema. Así, hoy día el poder ecónomico (el que cuenta de verdad) no tiene, en general, nombres visibles; a todo el mundo le suena Bill Gates, pero ¿y los dueños de Coca Cola, de los bancos, los gigantes del petróleo?

Esta presunta impersonalidad del poder no sólo sirve como defensa ante el cambio (planear una revolución era más sencillo cuando el objetivo era acabar con Luis XVI en la guillotina), sino que hacer más difícil ocultar esa red de relaciones, similar a la de las monarquías europeas de antaño, que todo el mundo sospecha que existe, pero poco más.

Y ahí entra en juego theyrule.net, una fascinante página web en la que se pueden ver los directivos que pertenecen a la junta de cada empresa, y en qué empresas participa cada directivo, hasta que bastante antes de lo esperado aparece en la pantalla una tupida red, o mapa, como le llaman en la página.

Si uno busca, por ejemplo, las empresas que están a un directivo de distancia de Fannie Mae, Lehman Brothers y Freddie Mac (las grandes protagonistas de la actual crisis financiera), aparecen Pepsi, Boeing, Kellogg, Target, Microsoft el Council on Foreign Relations y tres universidades (MIT, Caltech, University of Pennsylvania), entre otras.

crisis financiera

Hay varios mapas ya creados y listos para consultar, por ejemplo este (The Wonderful World of Disney) que muestra que a dos directivos de distancia de Disney uno encuentra prácticamente de todo: Amazon, Boeing, The New York Times, Gillette, Fannie Mae y Freddie Mac, Citigroup, Levi Strauss, y así hasta más de cincuenta empresas e instituciones.

disney

En princpio esto no tiene nada de ilegal, y se nota que varios de los mapas que se muestran los ha creado gente con demasiada pasión por las teorías conspirativas. Pero viendo una red de relaciones como la que se muestra debajo (Band of Hostile Brothers), en la que se han eliminado la mayoría de las conexiones para hacerla legible, uno no puede sino preguntarse cómo de realista es hablar de libre mercado, competencia, y demás pilares del capitalismo.

empresas

La cosa da aún más repelús cuando se empieza a incluir la política. Por ejemplo, el número de empresas que están a un directivo de distancia de miembros del gobierno de George Bush padre (Within 2 phone calls from Bush):

bush

La última versión es de 2004 (también puede consultarse la anterior, de 2001), pero algo me dice que, aunque hoy día los nombres propios puedan ser distintos, el esquema general no ha cambiado mucho.

Descubrí la página gracias al siempre genial Miguel Brieva (autor de Dinero, y para mi gusto uno de los mejores autores que tiene el cómic patrio), que la menciona en este vídeo:

Pirámides

September 3, 2009

¿Cuál es la diferencia entre lo que hizo B. Madoff y el funcionamiento normal de un banco?

[Aviso: hice dos asignaturas de economía en la carrera, hace ya años, así que autoridad, la justa.]

Los bancos cogen el dinero de gente que tiene dinero, y se lo da a gente a la que le hace falta dinero (y está dispuesta a pagar intereses, entiéndase). Ese beneficio se reparte en intereses para los que pusieron el dinero original, y beneficios para el banco (u obra social para las cajas, que no tienen beneficios). Se pueden buscar mil pegas, pero al menos los bancos mueven el dinero con arte y salero, invierten con sabiduría y sensatez, y hacen que el dinero fluya y riegue la economía y tal y cual. O eso se supone, al menos.

El señor Madoff empezó con una empresa, fundada en 1960, que hacía algo parecido (gente pone dinero, el señor Madoff lo invierte, cuando llegan los benificios nos los repartimos como buenos hermanos), pero (según sus propias declaraciones) a partir de 1991 aquello empezó a funcionar como una estafa piramidal, también conocida como sistema Ponzi.

El nombre le viene de Charles Ponzi, inmigrante italiano en Estados Unidos, que no inventó la estafa, pero que fue uno de sus más notables ejemplos, en los años 20. El truco consiste en prometer unos intereses acojonantes (20%, 40%, cosas así) para atraer inversores. La gente viene y pone dinero, que (aquí está el problema) no se invierte. Cuando hay que repartir dividendos, se tira del dinero que han puesto recientemente otros inversores. Los que van llegando nuevos van pagando a los anteriores, y todo lo que sobra va para la hucha del estafador. Ya cada uno lo adorna con detalles para hacerlo creíble: Ponzi afirmaba que invertía el dinero en cupones postales. Hay dos problemas básicos: que la gente sospecha cuando los beneficios son tan altos, y que tiene que ir entrando más gente que la que sale para que la cosa resulte (de ahí lo de estafa piramidal), y cuando no ocurre la cosa se desploma, generalmente bastante rápido.

Madoff, que otra cosa no, pero listo es un rato, lo tenía muy bien montado, con tres diferencias básicas con respecto al esquema Ponzi habitual. Primero, llevaba décadas moviéndose en ese mundo, con un negocio en regla, con lo que no era un recién llegado prometiendo lo indecible. Segundo, los intereses que ofrecía eran muy altos, en torno al 10%, pero aún así creíbles. Y por último, lo vendió muy bien. En vez de intentar captar clientes en masa, creó una imagen de exclusividad. Lo suyo era un club selecto, sólo para inversores de postín, y rechazaba a muchos. Una especie de Olimpo de Wall Street. Hay quien ha contado que llegó a suplicarle, sin éxito, para ser incluido en el negocio (me imagino que aún estarán pegando saltos de alegría, visto lo visto). Si alguien quería sacar el dinero, recibía el cheque enseguida, sin preguntas, sin intentar convencerle de lo contrario. Todo esto le ayudó crear una imagen de seguridad, a tener contactos en todas las altas esferas, y a lograr que el chiringuito funcionara durante más de quince años.

Cuando la bolsa empieza a despeñarse, en Diciembre de 2008, los inversores intentaron sacar el dinero. Madoff intentó recaudar más (logró juntar casi 300 millones de dólares, que tiene mérito), pero no fue suficiente, y la estafa quedó al descubierto. No quedaba ni un duro. Dado que lo no hay nada más global hoy día que la economía, y que había más de 60 mil millones de dólares invertidos, al final han acabado estafados el ciento y la madre.

Barrio Sésamo demuestra que se puede explicar mucho más resumido: