Archive for the ‘Música’ Category

Discos

January 25, 2011

Hace un par de fines de semana me pasé por Amoeba Records, la tienda de discos (mayormente usados, también nuevos) de Hollywood, con hermanas gemelas en San Francisco y Berkeley. La industria andará fatal, y las tiendas de discos peor, pero estaba hasta arriba. La sección de dvd’s estaba igualmente petada. Trece cajas, las trece funcionando a la vez. Discos a mansalva, vaya. Un no parar.

Bien es cierto que el público de Amoeba son (somos) los flipados que prefieren (preferimos) seguir comprando discos en formato físico y tangible, los últimos de Filipinas, pero un par de cosas se pueden sacar en claro.

Señores de la industria, es cierto que gran parte del negocio de Amoeba son discos usados, y por tanto más baratos que uno nuevo, pero no son gratis, y la gente los sigue comprando. De hecho los discos están a un precio que sería suficiente para que un disco nuevo diera beneficios, si la avaricia no hubiera todo el saco hace ya mil años. No hablemos ya de lo que cuesta comprarse unos emepetreses por lo legal…

Señores de las tiendas, es cierto que no es fácil tener una tienda enorme en Hollywood, pero no es lo único que tiene Amoeba a su favor: el catálogo es enorme, detallado, cuidado, los dependientes saben de lo que hablan, la tienda está llena de cartelitos recomendando “si te gusta esto compra lo otro”, montan conciertos, editan un panfleto (de un porrón de páginas) con recomendaciones, análisis de discos y demás, que regalan en la tienda. Un lujo, vaya; así da gusto. Puede que no todas las tiendas puedan tener secciones de pop, de flamenco, de “unusually experimental” y mil más al mismo tiempo. A lo mejor toca especializarse. Pero para tener los discos en un mostrador ya está el Corte Inglés y tiendas similares. O Amazon, que además es más barato y me lo trae a casa.

En estos días de hostias por los derechos de autor y los modelos de comercialización, quizás quede algo de esperanza.

PD: Mis compras, Nucleus, de Dawnbringer, y Le Noise, de Neil Young.

Las tuyas son amarillas, las mías de dos colores

December 13, 2010

 

Querido Spotify

September 16, 2010

Yo comprendo que quieras venderme cosas, que todos tenemos que comer.

También comprendo que no tienes control sobre los anuncios en general, y que por tanto habrá algunos graciosos como los del turismo de Murcia, con el tipo intentando comprar el tango o un trozo de muralla china (señor encargado del anuncio de Murcia: gran trabajo), o cosas como el espanto aquel con un jevi que me pide que pinche un banner a grito limpio y que no se ni qué vendía (señor encargado del susodicho engendro: cambie de trabajo, por favor).

Ahora bien, hay cosas que sí que las puedes hacer mejor. Porque no sabes mucho de mí, pero sí la música que escucho. No toda, que tengo otras fuentes, pero te da como para hacerte una idea.

Así últimamente: Solstafir, Hawkind, Immortal, Neu!, Gecko Turner (gracias, señor Manrique), la Niña de los Peines, Gogol Bordello, Enslaved, Band of Susans y cosas similares.

¿De verdad que lo mejor que puedes intentar colarme es el nuevo single de la tal Georgina, o el debut en solitario del sin sustancia de El Canto del Loco?

Pues eso, que a ver si nos esforzamos un poquito.

Vendidos

August 25, 2010

Parece que Dover ha sacado un nuevo single, Dannaya.

Parece que el single es… peculiar.

Así como que… distinto.

Nada que ver con sus orígenes.

Pero ni un poquito siquiera, vaya…

Leer los comentarios de Youtube (esa jungla, fuente futura de cientos de tesis doctorales en sociología) y sentir el olor de la bilis es todo uno. Uno de los más frecuentes, como es esperable, es el de que son unos vendidos. Estas cosas, tan frecuentes en las músicas más ruidosas, siempre me dan un poco de risa, independientemente de si me gusta o no la canción en cuestión. El caso más legendario probablemente sea Metallica, que según muchos se vendieron con el Load después de sacar el disco negro.

El problema es que uno sabe matemáticas. Al menos sabe las matemáticas suficientes para comparar números, y ver cuál es más grande, que todo sea dicho no son las matemáticas más avanzadas de la creación. En lo que sigue los datos salen de la Wikipedia.

Si el disco negro de Metallica vendió quince millones de copias (ahí es nada) y el Load vendió cinco, y el objetivo fuera vender cuanto más mejor, ¿qué tipo de disco sacaría el astuto lector? ¿Reload, que fue un calco del Load y que vendió (¡oh, sorpresa!) tres millones, o algo más negruno?

Si el Devil came to me de Dover vendió medio millón de copias, mientras que el más discotequero Follow the city lights sólo 180.000, ¿seguir por esa senda es venderse, o es demostrar integridad?

Es decir, ¿lo de venderse no implicaba hacer las cosas para vender más? ¿O sólo significa tocar música que no me gusta? Por tener las cosas claras, más que nada.

Ronnie James Dio (y IV)

August 9, 2010

Tras abandonar Black Sabbath por segunda vez, Dio reforma su banda y sigue sacando discos más bien rutinarios que pasan sin pena ni gloria. No tienen nada malo que destacar, pero la inspiración que le impulsaba diez años atrás no se ve por ninguna parte.

Es por esta época que pude verle en directo, un par de veces. El repertorio de los conciertos se basaba en sus clásicos de toda la vida, y es como si el tiempo no pasara: las mismas canciones, la misma teatralidad, los mismos excesos, la misma voz maravillosa. Aquí está en el Wacken de 2002, con 62 años, que se dice pronto:

En el 2006 se reune con Iommi, Buttler y Appice, y salen de gira tocando las canciones de su etapa con Black Sabbath. La cosa va tan bien que de la aventura no sale no sólo un disco en directo, sino una banda, de nombre Heaven & Hell, que graba un disco de material original, The Devil You Know, en 2009. Los planes eran seguir tocando y grabando, pero el cáncer se interpuso, y Dio muere el 16 de Mayo de 2010.

Aparte de por su música, me gusta recordarlo por su profesionalidad. No se le recuerdan malos conciertos por borracheras, cancelaciones de giras por motivos esotéricos y demás desprecios al público de lo más habituales en el mundo de la música. Puede que hoy día el hecho de que Keith Moon se desmayara completamente drogado en mitad de un concierto no haga sino agrandar su leyenda, pero menuda la gracia para los que hubieran pagado la entrada. Por eso creo que da gusto ver a músicos que se toman su trabajo como eso mismo, un trabajo. Era un artista, pero también era un currito.

Me queda la pena de no haberle visto en directo con Heaven & Hell, que han tocado un par de veces en Los Angeles desde que estoy aquí, y a los que tenía la firme intención de ver la próxima vez que tocaran por la zona. Porque tras verle desde que tengo memoria con la misma cara, las mismas pintas, la misma energía y, lo que tiene más mérito, la misma voz, ¿cómo no suponer que iba a seguir estando siempre ahí?

Ronnie James Dio (III)

July 2, 2010

En 1983 se publica Holy Diver, el primer disco de Dio, la banda. Además de Dio y Vinnie Appice cuenta con Jimmy Bain (ex-Rainbow) al bajo y un entonces no muy conocido Vivian Campbell (ex-Sweet Savage) a la guitarra. Menos oscuro que su trabajo con Sabbath, menos centrado en el virtuosismo que con Rainbow, las canciones son más simples (casi formulísticas en estructura), muy melódicas y con la voz de Dio como principal atractivo.

El disco demuestra que el cantante sigue en racha, tanto desde el punto de vista artístico como el comercial. Se rueda incluso un vídeo para la canción que da nombre al disco, que imagino que en su día sería fantástico, y que está muy a tono con el tipo de letras de la banda, pero que hoy da un poco de risa:

El grupo se convierte en uno de las principales bandas en directo de los Estados Unidos (que nunca han sido muy de este estilo de música), llenando estadios y apareciendo en programas de televisión:

El siguiente trabajo, The Last in Line, es también estupendo, y también viene con vídeo descacharrante incorporado (aunque al menos no tiene al cantante haciendo de héroe de acción con su metro sesenta de altura):

Sacred Heart ya empieza a mostrar señales de ligera decadencia, y aunque Dream Evil supone una pequeña remontada, Lock up the wolves es un disco correcto que pasa sin pena ni gloria. La situación en Black Sabbath es aún peor, y la única razón de que Tony Iommi no firme los discos con su nombre son presiones de la discográfica. En 1992 se produce una reunión de la formación de The Mob Rules (Appice a la batería) para grabar Dehumanizer. Con un sonido más moderno, y con unas letras para dejarlas aparte, el disco es sin embargo lo mejor de Sabbath en años,  y revitaliza las carreras de todos los presentes.

Y cuanto tanto prometía la situación, Ozzy anuncia su despedida del mundo de la música (creo que la segunda de las cuatro que lleva ya) e invita a Black Sabbath a ser sus teloneros en sus conciertos de despedida. Iommi y Buttler están de acuerdo, pero Dio dice que de eso nada, y abandona la banda de nuevo, llevándose consigo a Appice. Finalmente fueron Rob Halford (de Judas Priest, también nativos de Birminghan, y que cantaría con la banda otra vez en 2004) y el batería original, Bill Ward, los que completaron la formación de Sabbath:

Hoy, en nuestra sección “Gente que hace cosas fascinantes y las cuelga en internet”…

June 25, 2010

En 1969, el compositor y músico experimental Alvin Lucier graba I Am Sitting in a Room, una de sus obras más conocidas. El proceso es tal que así: Lucier se graba leyendo un breve texto, que luego reproduce en una habitación, grabándolo. Luego reproduce esta grabación, y así sucesivamente. Poco a poco, la frecuencia natural de la habitación empieza a ganar peso, hasta que lo único que puede oírse es un extraño pitido, casi constante.

El texto, el que se explica el proceso, es:

I am sitting in a room different from the one you are in now. I am recording the sound of my speaking voice and I am going to play it back into the room again and again until the resonant frequencies of the room reinforce themselves so that any semblance of my speech, with perhaps the exception of rhythm, is destroyed. What you will hear, then, are the natural resonant frequencies of the room articulated by speech. I regard this activity not so much as a demonstration of a physical fact, but, more as a way to smooth out any irregularities my speech might have.

Un mp3 con los quince minutos del experimento puede encontrarse aquí. Puede verse también en vídeo (no sé cuál es el original de Lucier; dada la sencillez del experimento, circulan varias versiones):

El 27 de mayo de 2009, el compositor y vídeo artista Patrick Liddell sube a Youtube el siguiente vídeo, bajo el título I Am Sitting in a Video Room:

La relación entre los dos proyectos es obvia. Aquí la distorsión del vídeo es menos natural que en el proyecto de Lucier (el mundo físico no influye), y todo se debe al procesado del vídeo (Fast Fourier Tranforms y cosas de ese palo), y no a la decadencia de copias idénticas (que es casi nula en copias digitales).

La décima iteración ya empieza a verse rara:

El quincuagésimo ya empieza a sonar como los alienígenas de películas de serie B:

En el número doscientos es ya imposible entender el sonido, pero aún se puede distinguir que la imagen es una cara:

El 27 de mayo de 2010, un año después del primero vídeo, aparece el número mil, en el que una mancha de color pastel se mueve acompañada de un chirrido infernal:

También existe un vídeo con selecciones de los 1000 vídeos, en orden, donde la decadencia es más clara:

Isis y Toy Story: bien está…

June 21, 2010

Ayer domingo me enteré de que Isis ha decidido separarse. Hace sólo dos semanas desde que los vi en directo, en una gira de la que aún les quedan un par de conciertos. Parece que ha sido amigable, que van a grabar el EP que tenían planeado, pero que han decidido que han dicho todo lo que tenían que decir, y que es mejor dejarlo antes de una decadencia penosa.

Descubrí a Isis después de que publicaran Oceanic, al que en su día no vi la gracia. Luego me encantó Panopticon, la mezcla perfecta de salvajismo y delicadeza, con una producción de libro (clara, brillante, espaciosa, cada instrumento brillando con luz propia) y unas letras que exploraban un concepto fascinante. Incluso el diseño, a cargo del líder de la banda, Aaron Turner, era una delicia.

Cuando volví a escuchar Oceanic, no comprendía cómo no me había gustado la primera vez, mientras que ahora me enamoraba. Por aquella época los vi en directo en Estocolmo, en el Debaser. Con un sonido perfecto, y variando las canciones con respecto a la versión en estudio, tocaron su último disco entero (después descubrí que es su costumbre) con una intensidad que asustaba. Mi colega Juane y yo nos mirábamos atónitos ante semejante despliegue.

Luego vino In The Abscence of Truth, y su gira aniversario, donde nos regalaron una versión de Weight para quitarse el sombrero. El último disco, Wavering Radiant, mostraba quizás ligeras muestras de cansancio, pero sigue siendo fantástico.

Entre los discos ha habido EPs, discos en directo, y remixes, cosa tradicionalmente rara (por no decir mal vista) en grupos de este palo, pero que en su caso ha dado pie a joyas como esta, a cargo de Justin Broadrick (Godflesh, Jesu):

Se les ha descrito de muchas formas: intelectuales, espirituales, innovadores, conceptuales. Han picoteado del metal, el hardcore, la eléctronica, la música ambiente, la percusión étnica, una mezcla con escasos precedentes (si acaso Neurosis). Han creado escuela, influenciando a bandas como Cult of Luna, Pelican, Red Sparowes, Mastodon.  Todo eso es verdad, pero no alcanza a explicar lo mucho que me gustan, y lo mucho que me ha jodido que se separen.

Me imagino que en el fondo esperaba tenerlos siempre ahí, sacando un nuevo disco cada par de años, siempre inspirandos, siempre geniales. Y sin embargo, estoy de acuerdo: mejor cerrar ahora, convertir la historia de la banda en una historia cerrada y especial, y evitar una decadencia penosa.

El mismo día, por la tarde, fui a ver Toy Story 3, el nuevo triunfo de Pixar, que sigue con la racha que inauguraron con… bueno, con la primera Toy Story. Es que no les sale una película mala ni queriendo, los jodíos.

Escrita por Michael Arndt, guionista de Little Miss Sunshine (película que se estrenó después de que Pixar le contratara), la película es otro ejemplo de cómo el sistema Pixar funciona: en vez de pasar por decenas de guionistas, cada uno intentando arreglar el desaguisado que el guionista anterior organizó por no tener tiempo para escribir algo mejor, Pixar prefiere contratar a un guionista, darle tiempo y recursos, y trabajar con él hasta que la historia está lista.

Y vaya que si se nota.

La única pega que logro ponerle a algunas de sus películas (Up, Wall-E) es que la calidad baja (de muy genial a genial a secas) cuando llega la acción: los villanos, las peleas, las persecuciones. No es el caso aquí. La película está LLENA de acción (es frenética a ratos), pero esta vez no sólo es acción estupenda, sino que encaja en la historia como un guante.

El otro elemento que llena la película es nostalgia, que quizás se le escape a los niños más pequeños, pero no a los adultos. Los juguetes se enfrentan a su destino: Andy ha crecido, y no los necesita. Miedo a sentirse inútiles, miedo al abandono, miedo a no estar juntos en el momento final… El tema está tratado de forma directa, honesta, sensible pero no sensiblera.

Habrá a quien la emotividad del final de la película le parezca excesiva. No creo que sea el caso. El cierre de la trilogía es lo que nos merecemos todos, tanto el público, como los creadores, como unos personajes que son ya historia del cine.

Al final del trailer puede verse una coña que me temo que va a perderse con el doblaje, y que incluye entre otras cosas a los Gipsy Kings cantando Hay un amigo en mí. Así que si pueden, ya saben, otra de las que seguro que va a ganar en versión original.

El corto de antes de la película: raro, innovador, sorprendente, fantástico. Lo de siempre, puro Pixar.

Qué asco dan.

Otro vídeo

June 19, 2010

Diane Birch, Valentino.

El vídeo:

El truco:

Nuevo vídeo de OK Go

June 18, 2010

Este parece al principio más modesto, pero pronto queda claro que es otra salvajada.

El rodaje, según parece, fueron 18 horas continuas, incluyendo una noche durmiendo al raso, más cuatro días de ensayo en Echo Park, y ocho días más grabando una panorama de Los Angeles. La gente de la zona ha comentado que el equipo de rodaje era mínimo, y que no molestaron nada.

El ganso es un espontáneo.

El vídeo es descargable, y viene con concurso añadido.